Prêt-à-porter o un anticipo de cómo estamos ahora

No son carteles de una peli porno, aunque lo parezcan.

Estoy mirando la información sobre esta mierda y el dato más singular es que fue estrenada en el año 1994 y que consiguió recaudar casi 50 millones de dólares alrededor del mundo. Eso significa que entre 10 y 20 millones de personas fueron a un cine a ver esta escoria. Y como uno no va al cine todos los días, pues inevitablemente un alto porcentaje de esos millones de insensatos dejaron de ver en una buena sala peliculones del calibre de FORREST GUMP, CADENA PERPETUA o LEYENDAS DE PASIÓN.

Sí señores, el llamado con justicia ‘mejor año de la historia del cine’ vio pasar por la gran pantalla clásicos modernos como PULP FICTION, ENTREVISTA CON EL VAMPIRO, BALAS SOBRE BROADWAY, SPEED, EL CUERVO, LEON EL PROFESIONAL, EL GRAN SALTO y la insuperable AGÁRRALO COMO PUEDAS 33 y 1/3. ¿Te imaginas que charlando con alguien te dice que pudiendo meterse en la sala donde ponían ED WOOD o ASESINOS NATOS, te cuenta que prefirió entrar en PRET-A-PORTER? …

Montarías en cólera –con razón– y le recriminarías que podría haber visto películas guapas de acción como MENTIRAS ARRIESGADAS (de Chuache), EL ESPECIALISTA (de Sylvester), SALTO AL PELIGRO (de Wesley Snipes), THE GETAWAY (de Kim Basinger), EN TIERRA PELIGROSA (de Steven Seagal) o JUEGO DE SUPERVIVENCIA, la del rastafari al que persiguen para cazarlo; que si le molaba el terror pues siempre podría ver la última de Freddy (LA NUEVA PESADILLA DE WES CRAVEN), o FRANKENSTEIN DE MARY SHELLEY, o mi súper favorita de John Carpenter, EN LA BOCA DEL MIEDO; que si lo que quería era reirse, siempre podía comprar una entrada para comedias tontas pero entretenidas tipo EN LA MILI, ESE POLI ES UN PANOLI o JUNIOR (sí, la que Chuache se queda embarazado), comedias romanticonas tipo CUATRO BODAS Y UN FUNERAL, REALITY BITES, TE PUEDE PASAR A TI, MI CHICA 2 y la olvidada injustamente CORINA, CORINA… Eso sin contar la trilogía del genio Jim Carrey: LA MÁSCARA, ACE VENTURA y DOS TONTOS MUY TONTOS.

¿Que te van las futuristas y espectaculares? TIMECOP, ESCAPE DE ABSOLOM, STARGATE; ¿qué prefieres así tipo espionaje, thriller, etc? PELIGRO INMINENTE, VOLAR POR LOS AIRES, EL CLIENTE, ACOSO, QUIZ SHOW; ¿Aventuras? RAPA NUI (que fracasó en taquilla pero es tremenda), RÍO SALVAJE, EL TESORO DE CURLY, VOLUNTAD DE HIERRO, COLMILLO BLANCO 2 y el live-action de EL LIBRO DE LA SELVA; ¿Del Oeste? MAVERICK, WYATT EARP y de nuevo EL TESORO DE CURLY; ¿De época? MUJERCITAS, AMOR INMORTAL, RESTAURACIÓN, LA LOCURA DEL REY JORGE; ¡¿Incluso españolas?! SIETE MIL DÍAS JUNTOS de Fernando Fernán Gómez, LOS PEORES AÑOS DE NUESTRA VIDA y la genialidad a reivindicar JUSTINO, UN ASESINO DE LA TERCERA EDAD.

Hasta pelis que llegaron con demora a nuestras carteleras como el clasicazo PESADILLA ANTES DE NAVIDAD y la obra maestra del cine chino ADIÓS A MI CONCUBINA fueron dos opciones imposibles de ignorar en aquel año irrepetible.

Las pelis de dibujos tampoco se anduvieron cortas de calidad, con PULGARCITA y EL JARDÍN MÁGICO DE STANLEY (ambas de Don Bluth), LA PRINCESA CISNE, ASTERIX EN AMÉRICA, y cómo no, EL REY LEÓN. Y el cine infantil también se jalonó de exponentes que muchos chiquillos de entonces aún recuerdan con cariño (NIÑO RICO, CHEQUE EN BLANCO, ÁNGELES, UN MUCHACHO LLAMADO NORTE, EL PEQUE SE VA DE MARCHA, EL GUARDIÁN DE LAS PALABRAS, 3 NINJAS CONTRAATACAN, MILAGRO EN LA CIUDAD, PEQUEÑOS GIGANTES, VUELVEN LOS MEJORES y por supuesto LOS PICAPIEDRA). Y de críos también habríamos ido a ver con ansia STREET FIGHTER, DOUBLE DRAGON, LA HISTORIA INTERMINABLE III y SUPERDETECTIVE EN HOLLYWOOD III, aunque más tarde supiéramos que eran una enorme mierda.

Podían ser una mierda, sí, pero no eran basura. PRET-A-PORTER es basura, es detritus, es vómito, es ascopena, es anti-cine. Si algún subnormal termina de ver este engendro y no la tilda inmediata y contundentemente de ser la peor pérdida de tiempo que ha sufrido en toda su vida, merece la muerte. O como mínimo, que no se le permita volver a opinar jamás sobre nada (amputándole la lengua y las manos, para que no pueda ni teclear).

El viejo marrano e impostor que siempre fue Robert Altman gozó de bastante predicamento y admiración entre un gran número de flipaos, amantes de las naderías y los ejercicios de cine vacíos e inconsistentes (no sé por qué; pero tampoco sé por qué hay gente que dice gustarle pagar impuestos). Con PRET-A-PORTER al menos se confirmó que era un pedante sin nada que contar, pero eso sí, os lo digo con toda la convicción posible:

Si una película como PRET-A-PORTER se lanzara en cines hoy, os aseguro que obtendría críticas geniales y a la peña le entusiasmaría, y la generación de mierda actual le pondría un 7’3 de media en vez de ese (todavía excesivo) 4’1 que tiene*. Por eso digo que, oye, lo mismo el Robert Altman era un visionario y no nos dimos cuenta…

¡Noooo, qué va, era un viejo verde asqueroso y sin talento!

* Hay ciertas pruebas como esa serie infecta titulada EMILY IN PARIS, que está teniendo tanto éxito que ya va por la 3ª temporada.

Berserk, La edad de oro o niños fingiendo ser mayores

Como de costumbre, en el cine anime las tías adoran que un monstruo las viole. En fin…

Hacerse mayor es un proceso inevitable. Por más camisetas de Chicho Terremoto que lleve uno y por más que se empeñe en jugar con sus amigos al League of Legends, al final el tiempo siempre te acaba pillando.

He intentado, varias veces en los últimos años, volver a leer tebeos y mangas como hice antaño. Era una afición que me apasionaba y me satisfacía muchísimo. Qué ingrata sensación darme cuenta de que soy incapaz ahora. No sé por qué, ni tampoco estoy muy por investigarlo. Simplemente ya no puedo leer comics.

Cuando leí el manga de Berserk quedé impresionado. Era duro, extremo, tenebroso… Constaté que era la clase de épica que a mí me atraía y convertí a su protagonista en uno de esos héroes fundamentales merecedores de estar en mi olimpo personal.

Cuando bastantes años más adelante pude ver la serie anime… algo se torció para mí. Mas el horror de horrores llegó cuando me lancé a ver esta trilogía de largometrajes animados que tanto prestigio acumula entre la comunidad aficionada.

Con una historia de lo más errática y personajes de actos y personalidades contradictorios, me di cuenta en seguida del público al que van dirigidos estos productos: adolescentes. De 14 o de 45 años, pero adolescentes. Varones, por supuesto.

Las películas están tratando en todo su metraje (¡todo!) de ir más allá y ser más que nadie en. Más que nadie en lenguaje malsonante, en sexo descarnado, en violencia gratuita, en emociones baratas. Son como un niño crecidito poniéndose gomina en el pelo y gafas de sol, fumando un cigarro del revés, y pidiéndole al camarero alzando la voz ‘ponme un puto cubata, y cárgamelo bien que para eso ya soy grande’.

Y es que no hay nada como contemplar a alguien presumiendo de algo para averiguar sus carencias, como la sabiduría popular siempre nos ha dicho.

La inmadurez manifiesta del guionista se palpa en el exceso de violencia (morboso), exceso de rarezas (bizarro), exceso de palabrería (pedante) y lo peor, exceso de sentimentalismo (cursi). Dando como resultado una cosa muyyyyy para adolescentes, como ya dijimos. Muyyyy para gente que se impresiona más con gritos que con silencios, con explosiones más que con miradas, con pornografía dura más que con erotismo sutil. Una pena por ellos, pues en el fondo son muy superficiales y básicos. Y esto de BERSERK, LA EDAD DE ORO les ha entusiasmado.

Se suceden las conversaciones filosóficas de mercadillo relativistas (muy japo esto); los personajes que son buenos, pero malos pero buenos, pero malos porque de pequeños les pegaban, pero de mayor fueron buenos pero malos (según qué ratos), pero buenos, pero malos. Taaaaaaaaaan púber todo… Me recuerda un poco al tío que sin ningún talento para el teatro, en aras de llamar la atención como sea, se sube al escenario a comerse su caca o a rajarse el pecho con un cutter. ¡Oye, y hay gente que luego aplaude, ¿eh?!

Todo aderezado con un CGI horrible mezclado con animación de fecha de caducidad cercanísima.

Este infantilismo mal llevado que para hacerse el adulto recurre a truquejos excesivos e inelegantes, a acción exagerada y a mucho fuego de artificio que no viene a cuento –en vez de elaborarme una historia concreta y coherente consigo misma, que no me dé la paliza con explicaciones habladas supuestamente sesudas– hace de BERSERK el mismo tipo de basura que las famosísimas EVANGELION y DEATH NOTE.

Por cierto que la menos celebrada (por suerte) CASTLEVANIA encima es un sucedáneo todavía más vulgar de todo esto. Y sí, a esos “chavales” de cuarenta tacos les encanta también.

Una sombra en mi ojo o innumerables crímenes por descubrir

Los canallas duermen en paz

Que conste que no veo nada mal esta nueva ola de cine de la II Guerra Mundial desde la perspectiva de la población civil sufriendo los estragos de los “libertadores” aliados y sus bombardeos indiscriminados. Ya la osada producción de los setenta MATADERO CINCO marcaba un nuevo rumbo (minoritario, eso por supuesto), amén de otros clásicos como las japonesas LA TUMBA DE LAS LUCIÉRNAGAS y la anterior (y más impactante si cabe) HIROSHIMA. Sin embargo, la mejor que he visto últimamente es sin duda LAND OF MINE, danesa al igual que UNA SOMBRA EN MI OJO.

El problema es que el guion de esta película en sí tiene un enfoque muy equivocado. Dejando al margen que intenta abarcar un total de cuatro historias ya de por sí complejas: el colaboracionista arrepentido, el niño que se queda mudito por el trauma, la monja en plena crisis de fe (la más tópica, plomiza y enervante) y el bombardeo que se supone es el eje central.

El verdadero fallo que le veo yo a esta propuesta es la manía “quedabien” y por tanto, muy falsaria, de que si los británicos ametrallan un coche donde van tres niñas y un viejo, ha sido un puro error de cálculo. Cachis, qué mala suerte.

El mismo bombardeo final (Spoilers) se nos presenta como una sucesión de ‘catastróficas desdichas’, de infortunadas coincidencias que propiciaron que las 100 toneladas de bombas en lugar de caerles a los seis nazis que aún quedaban en la ciudad, fueran a parar desgraciada y casualmente a un colegio atestado de niñas chicas. Qué mala suerte otra vez. Naturalmente, no falta la escenita en que los pilotos sienten la gran responsabilidad de estos hechos tan graves. Mas digo yo:

¡Bastante le importa a un piloto inglés o americano que la bomba que suelta le cae a un depósito lleno hasta arriba de nazis con Hitler a la cabeza, o si cae en un orfanato el día que regalan cachorritos, o si no cae en ningún sitio! Básicamente una mierda le importa, ya os digo yo. Y si no, echad la vista a nuestros cielos ahora.

Lo que quiero decir es que podéis consultar cuando queráis una lista laaaarga de ciudades que fueron convertidas en cenizas y en escombros por los aliados, y que lo hicieron cuando en dichas ciudades solamente había mujeres, niños y ancianos indefensos (los jóvenes en edad militar estaban en el frente). Todas ignoradas, todas olvidadas. Y no hablamos de un accidente aislado e involuntario como esta correcta película nos quiere mostrar: hablamos de bombardeos masivos con la intención de borrar del mapa Hamburgo, Düsseldorf, Colonia, Bremen, Hannover, Dresde, Dortmund, Núremberg y por descontado Berlín. Eso si no nos da por mirar hacia Oriente, donde además de Hiroshima y Nagasaki, los bombardeos incendiarios redujeron a ascuas humeantes a Tokio y un porrón más de ciudades (habitadas, insisto). Manila jamás se mencionará en una película, pero también sufrió un martirio inimaginable.

Queda mucho por hacer. Queda mucho por recordar.

La mujer que no procura felicidad

Buenas suerte, Leo Grande

Yo tenía una abuela paterna maravillosa a la que debo mi amor por la música, la literatura y el cine. Desde que tenía dos años, decidió llevarme a los conciertos de música clásica y a la ópera, a los que ella acudía con mucha frecuencia, para educarme el oído. Debo decir que yo era una niña muy buena y formal, me encantaba estar en su compañía porque me trataba como a un ser inteligente al que había que formar desde la sabiduría. Así es que me sentaba en silencio y escuchaba con atención no sólo la música, sino al escritor que impartía su conferencia, asombrado de ver a una persona tan pequeña, sin moverse, ni distraerse, oyendo sus palabras. Mi abuela era Rosario Bertuchi, había sido una brillante concertista de piano y a la casa de sus padres en Granada, asistían a diario, a sus tertulias, Manuel de Falla, Manuel Machado, Andrés Segovia, Ismael La Serna, Manuel Morcillo, un joven Federico García Lorca, etc. Y mantuvo su amistad con ellos toda su vida. Era elegante y desde que murió mi abuelo, iba de negro con sus vestidos bordados en azabache, mis amigos la llamaban Eugenia de Montijo.

Cuando cada tarde, la sirvienta me recogía del colegio junto a mi hermana, nos llevaban a la casa de mi abuela y mientras ella se quedaba allí jugando, mi abuela y yo nos íbamos a la calle; si no había concierto ni conferencia, nos dirigíamos a la iglesia, donde rezaba una novena a la Virgen de las Angustias y después al cine, todos los días, en muchas ocasiones al que los curas tenían, junto a la iglesia, en el Marruecos español. Pocos saben de la afición del clero católico por el séptimo arte durante el franquismo. Años mas tarde, mientras estudiaba en Granada, no me perdí los ciclos que los jesuitas organizaban en su espléndido cine club. 

En los años sesenta yo no tenía edad para entrar a ver películas para mayores, pero mi abuela se hizo amiga de un portero de un cine y me dejaba pasar como si tuviese dieciocho años. 

He recordado hoy una magnifica película que, junto a mi abuela, vi en mi niñez: ‘La Primavera Romana de la Señora Stone’, película que me impresionó, aunque ya notaba que el comportamiento de aquella mujer protagonista era errático y sórdido, comprendí que era un film extraordinario porque había visto las suficientes películas para tener criterio cinematográfico.

En su argumento, una bella y rica mujer que se ha quedado viuda, está viviendo su madurez y el recuerdo de sus pasados éxitos como actriz. Vive en Roma, en un lujoso apartamento alejada de la actividad artística y calma su tristeza con jóvenes gigolós italianos. Estaba dirigida por un desconocido director, José Quintero, e interpretada por Vivien Leigh y Warren Beatty. Era una producción británica, con un guión de Gavin Lambert y Jan Read sobre la única novela que escribió Tenesse Williams. 

Nunca dejé de maravillarme ante la persistencia y el poder de la tristeza sobre el ser humano. Creo que, al final, las cicatrices hacen tanto daño como las heridas. Lo importante es colocar una coraza sobre el corazón y rechazar los malos recuerdos del pasado. Cuando Williams escribió su novela estaba en el ocaso de su vida, su amante había muerto y se consolaba con numerosos prostitutos que alquilaba. Es entonces cuando crea a la Señora Stone, una fantasía homosexual, como todos y cada uno de los personajes  femeninos que escribió para el teatro: la Blanche Dubois de El tranvía llamado Deseo, la Maggie de El tejado de zinc caliente, etc.

Estoy convencida de que, como dice Cloderlos de Laclos, “el hombre goza de la felicidad que experimenta y la mujer de la que procura. Esta diferencia tan esencial y tan poco notada influye, sin embargo, de un modo bien sensible sobre la totalidad de su conducta respectiva; el placer del uno es el de satisfacer deseos, el del otro es con especialidad el de hacerlos nacer. El de agradar no es para él sino un medio para conseguir lo que pretende, mientras que para ella es el logro mismo; y la coquetería, que tantas veces se echa en cara a las mujeres, no es otra cosa que ese abuso del sentir, y por lo mismo prueba su realidad.’ En la película, la Señora Stone se comporta como hacen los hombres y cualquier parecido con una mujer es tan absurdo como en sus dramas teatrales. Sin embargo, la amargura masculina homosexual nos conmueve tanto como la femenina porque el talento de Tenesse Williams es indiscutible, sus personajes son tan reales como su atormentada vida, y la profundidad de la pena y la desesperación en sus textos nos aleja del tedio y entonces comprendemos que, como dice Ciorán, “toda forma de impotencia y de fracasos comporta un carácter positivo en el orden metafísico”. 

Pero yo me he acordado de mi abuela y de esta película porque he visto un film absurdo y mediocre en una plataforma conocida. Su protagonista, Emma Thompson, en una entrevista reivindica la diversidad de cuerpos en el cine. Y lo hace desde una película en la que una mujer de sesenta y tres años decide contratar a un chico muy joven para experimentar una sexualidad que no ha tenido con su marido en pleno siglo XXI. Así, después de soportar un guión desprovisto de talento, donde los personajes tienen una relación que aburre a las abejas, con escenas ridículas, como en la que la protagonista le informa a la camarera del hotel donde se acuesta con el muchacho, antigua alumna suya, que le ha contratado para tirárselo en la habitación, y la escena y todo el film carecen de una perspectiva que no sea tragicómica y en el asombro ante tanta estupidez, llega el tremendo desenlace: Emma Thompson se despide del joven con el título de este despropósito, “Buena Suerte, Leo Grande”, para inmediatamente dirigirse al espejo y mostrarnos un desnudo, gratuito e integral de su feo y decrépito cuerpo antes de los últimos títulos de crédito.

La gente suele decir: “el tiempo todo lo cura”. Mentira, el tiempo todo lo quema, el tiempo humilla y veja y no se debe hacer alarde de la decrepitud, no se es más moderna, ni más feminista, ni más progre mostrando tu desgraciado cuerpo sin que venga a cuento; del tiempo se saca vejez y el que puede aprende o hace el ridículo frente al mundo, aunque esa desgraciada escena te nomine al Oscar de este año desde el criterio de un jurado tan estúpido y sectario como la directora del film, Sophie Hyde. En la entrevista Thompson dice cosas tan absurdas como: “A las mujeres nos han lavado el cerebro para que odiemos nuestros cuerpos. Es un hecho”. Y sin embargo su personaje confiesa que ha comprado el cuerpo del prostituto joven porque, aunque tiene proposiciones, no desea acostarse con hombres mayores y prefiere comprar carne fresca. Así que se comporta como un hombre, no procura felicidad sino que la experimenta como el macho más elemental y primitivo. Estas mujeres feminazis no pueden ser más necias. Me irritan su estupidez y su ignorancia. Las mujeres inteligentes no tenemos por qué olvidar el pudor personal para demostrar nuestro poder. Sólo desde la estulticia se puede ceder a hacer algo tan absurdo y vergonzoso. Hay que leer más y ponerse a ver cine clásico ya, en lugar de atormentar a los espectadores con semejantes adefesios, sobre todo si la naturaleza no te ha premiado con un cuerpo hermoso y atlético. 

Por Ana MEGÍAS CALERO

El monstruo marino o normalicemos la pedofilia

– ‘Bueno, ¿qué me dices, lo intentamos? A lo mejor, si le ponemos ganas podría parecer real’.
Frase textual.

A estas alturas poco nos va a sorprender la enésima sobrada ideológica de Netflix. Me parece una lástima, pues la cosa técnica raya a un gran nivel, y puede que algunos de los personajes tengan su potencial, a pesar de su falta de originalidad: tío bobo + niña avispada (¡ROMPE RALPH! y tropecientas más).

Tampoco me preocupa mucho (insisto, a estas alturas) su chabacano mensaje final digno de tertuliano barato a lo ‘todo lo que dicen los libros de historia es mentira’. Por supuesto que es una pollez malintencionada, falsaria, repugnante, cretina, y por último, risible. Los nuevos mandamases igual de obsesionados que los antiguos por reescribir la historia según su conveniencia, y siempre con el objetivo (fallido) de legitimarse en su tiranía.

Pero lo que sí me alerta un poco más es el romance que subyace en la trama, entre un personaje de aproximadamente 30 años y una niña de unos 11. Teniendo en cuenta que es uno de los puntos fundamentales de la satánica Agenda 2030, la de legalizar las relaciones sexuales con menores de edad, esta película dirigida a supuestamente toda la familia no me tranquiliza nada.

La Agenda esa de mierda no es otra cosa que el nazismo de nuestros tiempos (se ve que cada dos o tres generaciones toca uno), y como ha ocurrido tantas veces a lo largo de esa historia que Netflix nos enseña “está llena de mentiras”, los expertos en propaganda y en espectáculo van a allanar el camino con sus panfletos dirigidos a las masas felices y satisfechas de ser adoctrinadas.

Lo que pasa es que los nazis tenían a Leni Riefenstahl.

Netflix a…

Sirk, Drove y los erizos

Antonio Drove Fernández-Shaw

El año que Antonio Drove se vino a casa, el verano climatológico empezó pronto, ya en Abril hacía un calor de finales de Mayo, llegó cuando el Festival de Cine de Málaga comenzaba  y cuando finalizó, nos vinimos a Marbella, tenía la intención de quedarse una semana, pero esa semana se convirtió en dos meses. Yo estaba encantada porque era un amigo leal, entrañable y cariñoso, y uno de los hombres mas inteligentes que he conocido y tengo la suerte de haber sido amiga de unos cuantos.

                                        Se instaló en la tercera planta en el dormitorio de mi hijo Galileo, y allí estuvo hasta que él volvió de Granada al final del curso universitario. Antonio amaba el mar como nadie y le encantaba nadar durante horas, así que cada día, antes de irme a dar mis clases en la ESAD de Málaga, tenía que llevarle a la playa y allí se quedaba hasta que yo volvía muchas horas después. De nada servían mis advertencias y mi temor a que tuviese algún percance durante esas horas, solo, con su infantil temeridad y sin teléfono (entonces no teníamos móviles) y él era un hombre intrépido cómo un niño pequeño jugando a ser un héroe. Así que allí le dejaba y me marchaba preocupada con la inquietud de su intrepidez. Un día llegamos a la playa a las diez de la mañana, había bandera roja y unas olas de tres metros, con una resaca muy fuerte de levante. En vano le supliqué que no se quedase, que no se metiese en el agua, por mucho que insistí se empeñó en esperarme allí como había hecho cada día. Le advertí, del peligro, le dije que podía estrellarse contra las rocas y no sobrevivir, me miró, con sus ojos verdes, detrás de sus gafas y se burló de mis preocupaciones. 

                                                 Cuando volví por la tarde, unos pescadores se dirigieron a mi para informarme de lo que había ocurrido: Se introdujo en el mar, a pesar de la prohibición y la resaca lo llevó hasta las rocas de donde no podía salir, estos pescadores llamaron a emergencias y tuvo que venir la Cruz Roja a rescatarle, cuando le sacaron sus pies estaban acribillados con las espinas de los erizos que se habían clavado en su piel, las tenía incrustadas de  forma profunda y no podía andar. De manera que lo subimos en el coche y le llevé a casa en ese estado. Cenó dolorido y después con unas pinzas y aceite de Argán me dispuse a sacar de sus delicados pies cada una de las múltiples espinas negras. El cine y la literatura presidían cada día nuestra conversación, su sabiduría e inteligencia brillaban en todas y cada una de las adorables charlas que compartíamos durante horas, esa noche, mientras yo le sacaba con mucha dificultad cada enorme púa, debatíamos acerca del melodrama y Douglas Sirk presidía lógicamente el tema, el gran director le había comentado a Antonio que “la vida no es el arte y el arte no es la vida, pero la vida puede estar llena de arte y el arte lleno de vida, si no sería algo bastante sombrío esto de vivir”. Cada tres espinas que sacaba descansábamos para que pudiese soportar el dolor. Él estaba preso de cierto sentido de culpa por su imprudencia y abrumado por el susto tan grande que me había dado, pero seguía comentando su conversación con Sirk, así se refería a la película “Siempre hay un mañana”, el gran maestro alemán decía que era muy pesimista porque “trata del vano intento de la humanidad por encontrarse a si misma, de encontrar eso que llamamos felicidad. Empujando los días , esperando que esa felicidad llegue, diciéndose a sí misma: siempre hay un mañana…La felicidad llegará. Fingiendo ser feliz, cuando en realidad se es infeliz. De alguna forma , siendo o permaneciendo siempre en la infancia, con ese temor a vivir plenamente, permitiendo que la vida se escape por vivirla así. La película trata de la incapacidad del personaje para alcanzar la felicidad. Nunca fue capaz de entregarse a la mujer que amaba, a pesar de que ella le esperaba. El cielo no permite  mucho a la humanidad, pero por lo menos permite el amor y eso es: “Todo lo que el cielo permite” y el hombre que se niega a amar por temor a sufrir o por cualquier otro miedo será castigado”.

                                           Con las siguientes espinas pasamos del amor al temor, al terror permanente y al complejo de culpa, así llegamos a Fritz Lang. ¿Asesinó verdaderamente a su esposa cuando ésta le sorprendió con su amante? Nunca sabremos la verdad porque los nazis construyeron una versión que le libraba del crimen, pero sabíamos que lo hicieron para que no abandonase Alemania y siguiese trabajando en sus estudios de la UFA. Esa culpa, y la duda acerca de aquella muerte le persiguieron toda su vida. Está en “M el Vampiro de Dusselforf”, en “Los Sobornados”, en “Deseos Humanos”, en “Solo se vive una vez”, en “Mas allá de la Duda”… gran parte de su filmografía está presidida por ese terrible temor a que los demás averigüen tu secreto. Antonio y yo compartíamos muchos puntos de vista, y nuestras preferencias cinematográficas estaban lideradas por estos grandes cineastas. Mi admiración y cariño por él como el gran guionista y director que era no disminuían cuando le sacaba las puas de erizo, le aceptaba con su peculiar carácter y me entristecía su enorme capacidad autodestructiva, en vano intenté que fumase menos, que se cuidase mas y que se alimentase mejor, no lo conseguí, a pesar de que él también me quería muchísimo y consideraba seriamente mis opiniones. Terminé, después de mas de hora y media, de sacar todas y cada una de las espinas, pero no pudo ponerse sus zapatos durante algún tiempo, fui a Banús  y le compré unas deportivas blanditas con las que pudo andar sin problemas . Asi es que paseamos muchos días al lado del mar, al atardecer, decidiendo si Faulkner era mejor escritor que Steinbeck, o si los dramas de Strindberg eran mas trágicos que los de Ibsen. 

                                        Después, los años siguientes, viajamos juntos, hablábamos, nos llamábamos, nos veíamos, Una vez nos fuimos a Ronda a un curso de cine con José Luis Garci donde Antonio dio una brillantísima conferencia sobre Orson Welles… Y un día se me murió en París, me enteré al abrir el periódico, de cáncer de pulmón, como consecuencia de tanto tabaco. Las puestas de sol de Marbella no han vuelto a ser las mismas desde entonces, nunca lo serán. Le echo de menos, le recordaré siempre, ojalá pudiese volver a sacar las espinas de sus pies, me gustaría volver a reprocharle su constante temeridad poniendo en riesgo su vida, pero ya no tiene vida y yo no le tengo a él. Solo quedan sus películas.

Por Ana MEGÍAS CALERO

Camino al paraíso o puro racismo británico

Camino al paraíso (1997) / Prisioneras de guerra (1986) / Tenko (1981)

En las innumerables madrugadas en que me las pasaba disfrutando de la programación nocturna residual de la televisión, di muchas veces con auténticas maravillas. Otras muchas veces llegaba tarde y sólo alcanzaba a ver las últimas escenas de la peli desconocida de turno, y eso me llevó a mitificar películas que al final resultaron ser chorradas.

Pero con CAMINO AL PARAÍSO me equivoqué. Y digo que me equivoqué porque literalmente me confundí de película. Resulta que de este episodio no especialmente mucho más emocionante que cualquier otro de la II Guerra Mundial se han producido ¡TRES! Sí, una teleserie, una TV movie y un largometraje dirigido por Bruce Beresford (el de PASEANDO A MISS DAISY) y con Glenn Close, Frances McDormand y Cate Blanchett, nada menos.

¿Tan importante o singular fue? Dios mío, en absoluto. Leo de vez en cuando relatos de hazañas bélicas, o de víctimas de retaguardia que son estremecedores: pilotos germanos imbatibles, soldados que resisten dentro de un cobertizo sin agua ni municiones durante dos semanas un asalto con tanques, niños que juegan al pilla-pilla mientras caen bombas del cielo, familias enteras que se suicidan tras ser vejadas por grupos de desertores, personas que cruzan medio mundo y no descansan hasta reunirse con sus seres queridos… ¡Qué increíbles películas podrían hacerse!

Pues bien, al menos las dos pelis que he visto son un coñazo total. Pero lo peor de todo es que después de tragarme esos bodrios, va y aquella escena que recordaba haber visto una noche de 2004… ¡no salía!

Fue cuando me enteré de que también había una serie inglesa llamada TENKO de los 80. Pero sus treinta capítulos los va a aguantar Rita. Y la cosa es que ya no es cuestión del aburrimiento de una peli/serie sobre un campo de prisioneros y sus rutinas. Lo que he encontrado insoportable ha sido el aire altivo, arrogante y repelente que los tres directores han insuflado artificialmente a los personajes en todas ellas. Y obviamente me refiero a los personajes occidentales.

Son unas producciones cargadas de racismo hacia los orientales frente a la supremacía moral y racial del anglosajón, resistente a todos los golpes y humillaciones. Pero no sólo hacia los asiáticos, porque también salen otros occidentales “débiles” y corruptibles, desprovistos del carácter inglés. En fin, otra lamida de culo a los británicos, ¿os la vais a perder?

Me percaté del detalle viendo una peliculita flojucha titulada LA BATALLA OLVIDADA, la típica de resistencia anti-nazi. Me di cuenta de que uno, en esa situación tan tensa y complicada, no está interesado en preservar su orgullo o su… ¿entereza? No quiere jugársela burlándose de sus captores o de sus opresores, ni quiere arriesgar su muy precario estatus, o la seguridad de sus familiares que pende de un hilo. Lo que quiere es sobrevivir y que pase ese trago lo más rápido posible.

Pero el guionista British no. Eso no es lo que le interesa. A él le interesa que le feliciten por haber creado a unos personajes tan valientes y tan resistentes, henchidos de dignidad y vitalidad inglesas, aunque un enano sudoroso japonés les esté gritando y atizando con una vara verde, siempre manteniendo su mirada desafiante al opresor. Eso es lo que quiere poner en su película un director anglosajón, y ver un espectador cualquiera: superioridad occidental.

La realidad, o mejor dicho, la verdad, no.

(Por cierto, vi estas películas por enero, y hasta ahora no he terminado de escribir un comentario, porque es que ¡dan pereza! Dan pereza de buscar, de ver, de acabar, de analizar y de comentar)

La religión

Viridiana

Ocurre con esta impresionante película, como con otras, que se le atribuye una crítica al franquismo, aunque en el guión no exista una sola prueba de tal premisa. Si hubiese sido así, ésta habría envejecido y hoy sólo podríamos verla como una reliquia de un tiempo pasado.

Como afortunadamente no lo es, hoy la contemplamos como la mejor película de Buñuel, donde está su humor mezcla de surrealismo y expresionismo, la sátira contra la represiones sexuales burguesas y su enorme desprecio por las clases bajas y sin educación. Esto que es palpable no sólo en esta película sino en otras del cineasta, no es políticamente correcto y se oculta de manera ridícula. Pero Buñuel desprecia mucho más a los mendigos que al señor de la casa que estos ocupan, con las consecuencias que todos contemplamos.

El guión es muy eficaz y forma la parte mas importante de la filmación; después la dirección de actores, la interpretación de esos actores, aquellos grandes secundarios que había en España, formados en el oficio del teatro, encabezados por una brillante Lola Gaos.

La mezcla de erotismo y misticismo en el intento de violación y el travestismo de la primera parte, procede de los recuerdos de la infancia del cineasta y de su mundo personal que imprime en todas sus películas, donde siempre vuelve al tema que más le preocupa, la religión. Obtuvo la Palma de Oro en Cannes en el año 1961, después fue prohibida por la absurda censura franquista durante muchos años. 

Por Ana MEGÍAS CALERO

El cumpleaños de Clint Eastwood

Clinton Eastwood Jr.

Hay hombres que no deberían morirse nunca, los Dioses tendrían que enamorarse de ellos y concederles la inmortalidad. Clint Eastwood es uno de estos, cuando le ves en MULA, te das cuenta del poco tiempo que le queda y de que tal vez ya no pueda hacer otra maravillosa película.  Es un señor de la industria cinematográfica, hay tan pocos… Es un héroe de nuestro tiempo… ¿queda alguno? Es un hombre inteligente y valiente…

Ha sido el actor mas atractivo y viril del cine mundial, yo le amaba desde mi adolescencia, nunca me he sentido atraída por los galanes muy guapos, para mí nadie llegaba al poder de atracción de él, era el hombre con mayúsculas. La fuerza, el honor, la determinación, la rapidez mental, la seducción natural. Después en su madurez, comenzó a dirigir obras maestras, aunando técnica y arte y emocionando a todos los públicos, también la crítica se rindió a su apabullante talento, hasta la siniestra, que le insulta e intenta humillarle, tiene que reconocer su gigantesca sabiduría cinematográfica.

Clint Eastwood ha hecho de su vida profesional y artística una verdadera pasión, sabe que es lo único que depara felicidad, que sólo las pasiones activas nos conducen a ella.

Cuando desaparezca, soportaremos lo inevitable con la dignidad que podamos, pues está prohibido llorar ante sus películas.

“La inteligencia sin amor, te vuelve perverso. El dinero sin amor, te vuelve avaro. El poder sin amor, te vuelve tirano.”

Por Ana MEGÍAS CALERO

La justicia poética

El Padrino

La mejor película de todos los tiempos. Creo que la he visto veinte veces. Y digo que la he visto, en singular, porque para mí EL PADRINO I, II y III, son una gran película dividida en tres partes.  Cada una de ellas forma con las otras un todo luminoso que no es sólo la adaptación de una buena novela de gansters, sino el relato de la historia de una familia que lucha por mantenerse unida contra sus enemigos y al final se destruye a sí misma.

EL PADRINO es un clásico superior a todas las obras de Shakespeare, es una tragedia como las de Sófocles, donde el Destino y la Justicia Poética actúan de manera inexorable como consecuencia de los actos de sus personajes.

El sentimiento de culpa, el amor, el poder, la piedad, la ambición, la muerte, son los temas eternos que componen este conflicto vertical que sólo puede desembocar en ese desenlace trágico, filmado, desde la enorme sensibilidad artística de Coppola, en la escena de la escalera del teatro de la Ópera, con un Al Pacino interpretando el dolor como nunca pudo, de nuevo, en ninguna otra película del resto de su vida.

Podría estar escribiendo sobre EL PADRINO durante horas, hay que verla con la reverencia que merece, atendiendo a los diálogos, a su paralelismo mitológico. El Padrino es Sófocles, Eurípides, Shakespeare, Calderón de la Barca, Cervantes, Dostoiesvki, tan grande como ellos, tan moral, tan pedagógico, tan eterno, tan moderno como los grandes clásicos de la civilización occidental. Dentro de cuatrocientos años se podrá contemplar con la admiración con que se verá El Quijote o La Vida es Sueño, si en el mundo aún quedan restos de lo que significan el Olimpo y el Hades en la vida de los hombres.

Por Ana MEGÍAS CALERO