Un asunto real o las contradicciones de la progrez

Un trío amoral en una película amoral

Estremece comprobar cómo los guionistas progres tienen el descaro y la desvergüenza de hacer suyas las causas que sean con tal de colarle al público blandurrio e idiotizado consignas buenistas que hagan creer a los unos y a los otros las maravillosas personas que son.

Esta vulgar y falsaria producción danesa manipula y juguetea con el espectador (insisto, descerebrado) para crear facciones de buenísimos y malísimos, como si de una peli de la Marvel se tratara, o como cuando Spielberg hace cine histórico.

Pero quiero hacer hincapié en lo poco que me ha interesado el frívolo y pueril guion de esta complaciente imbecilidad, y en lo mucho que me fascinan las contradicciones constantes en que viven a diario los progres de la vida. La película es tan juvenil que el personaje del doctor tiene que explicar la cosas que suceden ya que ningún otro personaje las entiende, y el director considera al espectador medio demasiado cretino para pillarlas por sí mismo (ahí le doy la razón, por cierto).

Esta película hace apología explícita y sin complejos de la monarquía absolutista, aun cuando el rey es presentado durante la primera mitad del film como un niñato medio chiflado y caprichoso. Es anti-religiosa, anti-militar, anti-aristócrata… Hasta ahí, todo muy progre UPS PERDÓN, quise decir muy ilustrado. Pero es inaudito cuando el monarca decide unilateralmente (e influenciado por un extranjero que se acuesta con su mujer) disolver el Consejo de Estado. Y la película, con dos cojones, pone música de alegría y liberación para festejar tan dichoso momento.

Es para flipar, siglos y siglos luchando por limitar tímidamente los poderes del rey y así evitar tiranías, y ahora resulta que las cámaras, los ministerios, los congresos y las asambleas son las malas, las que sumen al pueblo en el atraso y la miseria. Y la Iglesia, faltaría más.

No os comprendo, progres, ni os quiero comprender, porque me angustiáis. Odio vuestra falsedad. Cada día me cuesta más tolerar vuestra facilidad para mudaros de brazalete, de bandera, de moral. Una moral convenida y cambiante que desconcierta y atemoriza. Cuando os toca ser republicanos lo sois, cuando os toca ser demócratas decís serlo, cuando os toca ir de portavoces del “pueblo” grandes sermones nos dais. Y al día siguiente, creéis que un único y buen mandatario funcionaría mejor que una democracia corrupta; y que el “pueblo” no sabe lo que le conviene ni tiene capacidad para decidir por sí mismo; y que la guerra es buena… o es mala… o es regular… o medio buena… según quién sea el enemigo. Es inaguantable; vivir cerca vuestro es volverse loco o caer en la depresión. Sois los peores mentirosos imaginables, ya que además de mentir al mundo entero, os mentís a vosotros mismos, y lo que es peor, os da igual. Vivís tan felices porque al final, siempre encontráis la forma de elevaros por encima de los demás, y de borrar vuestro pasado sin el más mínimo coste emocional.

El libre albedrío

Breve encuentro

La primera de las grandes obras maestras de ese genio perfeccionista que fue el irrepetible David Lean. Un drama romántico que plantea el enfrentamiento del amor con el libre albedrío, teniendo en cuenta que éste no es, como la mayoría de la gente piensa, “hacer lo que a uno le plazca en cada ocasión” , sino la libertad de elegir con RESPONSABILIDAD, y esto requiere el sacrificio de las pasiones en función de nuestras obligaciones, es decir: la libertad no existe si somos responsables y conscientes del deber frente a nuestras apetencias, tal y como enseña Calderón de la Barca en La Vida es Sueño.

La película magistralmente dirigida por Lean y con la estupenda interpretación de Trevor Howard y Celia Johnson, tiene ese elegantísimo estilo que el genial director imprimía en cada uno de sus films. Rodada en un precioso blanco y negro nos cuenta el gran amor que surge entre dos personas normales: un médico y un ama de casa en una estación de ferrocarril en un breve encuentro.

Ese apasionado amor es subrayado por el arrebatado romanticismo de la música  de Rajmaninov que envuelve la pasión de los personajes y sus problemas cotidianos. El maravilloso guión procede de una obra de teatro de Noel Coward. Rodada con escasos medios en Inglaterra, propio de tiempos de guerra, se estrenó en 1945. Ganó la Palma de Oro en Cannes y obtuvo tres nominaciones al Oscar (director, actriz y guión adaptado). Si no la han visto, no deben esperar, búsquenla, quedarán asombrados ante tanta sabiduría y sensibilidad, puro arte cinematógrafico.

Por Ana MEGÍAS CALERO

Lucifer en Netflix

La ira de Dios

Acaba de estrenarse en Netflix, la película argentina LA IRA DE DIOS, adaptación de la novela “La muerte lenta de Luciana B”, escrita por el autor argentino Guillermo Martínez. Desde el principio comprobamos que los miembros de la familia de una chica joven, Luciana, están muriendo uno tras otro, ella le cuenta a un periodista que está convencida de que, su antiguo jefe, un escritor llamado Kostner, es el autor de las misteriosas muertes que se han producido a lo largo de diez años. Su preocupación es salvar a su hermana Valentina, único familiar que queda con vida.

Con un guión brillante, la película avanza desde la extraordinaria interpretación de un reparto excepcional encabezado por un grandioso actorazo de comedia, Diego Peretti, capaz de hacer partirnos de risa y también estremecernos de horror cuando encarna a un asesino monstruoso. Juan Minujín, Macarena Achaga, y Mónica Antonopulos le acompañan en sacar adelante la complicada trama. Los magníficos actores argentinos, seguramente los mejores del mundo, demuestran una vez más que son de una eficacia apabullante, desde el protagonista al que desempeña un pequeño papel. El director, Sebastián Schindel desarrolla este thriller psicológico, desde una atsmósfera de intriga y horror, con enorme sabiduría y una puesta en escena visualmente atractiva con una excelente fotografía.

Pero el gran atractivo del film está en las maravillosas interpretaciones de Diego Peretti y Juan Minujín, su maestría , expresividad y talento nos mantienen en vilo a lo largo de la historia. Macarena Achaga es así mismo, una de las revelaciones mas importantes del cine, en español, contemporáneo . Los tres irán dando vida al guión hasta un desenlace diabólico y demoledor.

Hay, en la actualidad , una serie de buenas películas que , no obstante, han apostado por situarse al lado del mal. Nuestros clásicos , los que desde Grecia, construyeron la Civilización Occidental, es decir nuestra Cultura , sabían y nos contaban que, como dice John Milton: ”Largo y tortuoso es el camino que, desde el infierno, conduce hacia la luz”. Es decir, la obligación del artista: dramaturgo, novelista, guionista, etc. consiste en enseñar a los hombres, a través de su obra, una moral que nos acerque al Olimpo y nos aleje del mundo del Hades, donde solo hay muerte y destrucción. La desaparición de la Justicia Poética sitúa, sin posibilidad de Redención, al público que vuelve a su vida, después de ver una película, o sea, la catarsis aristotélica ya no es posible y solo el pesimismo ocupa nuestros pensamientos, después de ver a Lucifer triunfar sobre los hombres y sobre Dios. Ninguna enseñanza moral habremos adquirido con la visión de esa historia cinematográfica. Si se construye un conflicto vertical no se le pueden aplicar los códigos del conflicto horizontal, el realismo no pretendió mas que hacer una fotografía de la realidad, si pretendemos hablar de la trascendencia de la vida y de la naturaleza del hombre deberemos aplicar los mecanismos que razonan acerca del gran problema moral que debe prevalecer en el comportamiento de los personajes.

Eurípides, siempre fue mi dramaturgo griego favorito, ateo incuestionable, pero con una ética diáfana y ejemplarizante , nunca renunció a enseñar a los hombres una moral necesaria que los elevase por encima de la naturaleza humana, cuando esta se manifestaba con la injusticia y el crimen. Los guionistas actuales no quieren saber nada acerca del castigo que recibió Satanás, no desean que Mefistófeles sea castigado. Le convierten en protagonista de sus películas, rendidos a su maligna inteligencia, le permiten que se salga con la suya, que sus deseos se cumplan al pie de la letra. Le dejan hacer una lectura fanática de la Biblia, en su eterno intento de establecer una competencia con Dios, donde la envidia que Satanás siente por el Supremo Hacedor, sale triunfante . Todos los clásicos estarán en el Cielo de la literatura con las manos en la cabeza. Esquilo, Sófocles y Eurípides, pero también Cervantes y Shakespeare y Lope y Tirso y naturalmente el gran Calderón… Horrorizados ante tales despropósitos.

El desaliento del espectador cuando ve una película en la que el Diablo, asesino monstruoso, sale indemne de sus sórdidas fechorías, es enorme. Y cuanto mejor escrito y armado esté el guión, mayor será el desasosiego que le invadirá. Es el actual progresismo, inspirado en el comunismo, que pretende destruir la esperanza en la Justicia, humana y divina. Es el triunfo de Lucifer en la tierra, el mal sobre el bien, la satanización del arte donde el Maligno triunfa sobre la virtud, que da un paso atrás y deja que el desenlace diabólico ponga el broche destructor de la historia desde una película en Netflix.

Por Ana MEGÍAS CALERO

Into the wild o Capitán Jipiastic

Hasta los posters son iguales

En esta ocasión voy a aprovechar una entrada para matar dos pájaros de un tiro. Y vaya pájaros de cuenta, en efecto. La razón para este “ahorro” estriba en que los largometrajes HACIA RUTAS SALVAJES (2007) y CAPTAIN FANTASTIC (2016) son básicamente idénticos. A continuación, copio y pego directamente las notas que fui tomando mientras veía la película dirigida por Sean Penn, y disculpad si no gozan de una estructura algo más cuidada:

«Herzog ha retratado a personajes así, con tino e inteligencia, y una visión irónica y pesimista de la subnormalidad profunda de algunos, que acaba por afectar a otros muchos. Niñatos que siempre reniegan y hablan mal de todo aquello que les mantiene a salvo y les proporciona comodidad, entretenimiento y felicidad (o al menos la posibilidad de ser feliz).

No seamos ese meme andante que es el niño-bien descontento que lloriquea en sus twits ‘Odio la libertad’. Y no lo seamos por consideración al 80% de la población mundial, que no tiene esa posibilidad a la que aludía antes. Porque viven bajo regímenes dictatoriales, y no tienen la “suerte” de poder odiar la libertad de expresión, la de movilidad, o incluso la libertad sexual, puesto que carecen de ella. Y por supuesto con poquísimos bienes materiales, esos de los que el niñato querría deshacerse “por el bien de su espíritu”, y que los pobres del mundo sueñan con poseer alguna vez.

Ese jipi de tarjeta de crédito que por irse de vacaciones (sí, de vacaciones, porque curra como una mula igual que el resto) a sitios supuestamente menos explotados y recónditos, o que simplemente ese año se han puesto de moda entre otros flipados como él, ya se piensa que es rebelde, o inconformista, o apasionado, o revolucionario… En el 2005 o así, tuvo su momento trending topic… o eso creo, a mí siempre me parecieron gilipollas natos. Pero ahora, son una parodia ambulante.

Por cierto, en la película reniega de la civilización (textualmente dice que no quiere que la civilización “le contamine”)… y va y al llegar al bosque monta su campamento en el único rastro de civilización en cientos de millas a la redonda… ¡un puto autobús! Oxidado, hecho polvo y lleno de chinches, pero que yo sepa un autobús no es una planta ni una cueva, y coge el lumbreras y se va a vivir allí. ¿No sería más práctico vivir en una casa con un supermercado cerca? No… vivo en un autobús viejo en mitad de una montaña… No entiendo nada, pero es que las deciciones del colega me parecen todas muy aleatorias… Vamos, que está loco, simplemente.

Remato con anécdota: una vez fuimos (con coche y por carreteras, nada de mochilismo) a un lugar remoto y extraño. En fin, que estaba a tomar por culo y no era paso de ningún otro sitio: había que querer ir allí para llegar. Nuestro periplo –de unas 5 horas a lo sumo– fue agradable y se compuso de una comida, un paseo, contemplación del paraje (ciertamente singular, por cierto) y charla con sus escasos y peculiares lugareños, todos ellos huidos de la urbe (ninguno era realmente autóctono). Y nos fuimos de allí constatando lo puto mal de la cabeza que estaban los que vivían así.»

La del Capitán Fantástico ni la comento porque, aparte de que en las páginas de críticas ya he encontrado sobrados comentarios señalando sus muchísimas incongruencias, falsedades y gilipolleces, en esencia va al mismo meollo que la otra. Sólo que el personaje de Viggo es un machista egocéntrico insoportable, caracterísiticas que no han acusado las mujeres que han cantado las bondades de este film, lo cual me asombra un poco. En una escena muy random sale de su mugriento bus con los cojones al aire, y va y les dice a una pareja de abuelonchos que le miran al pasar ‘¿qué pasa? Todos tenemos lo mismo’. Esa escena revela muy bien que básicamente lo que hace ese tío con su vida es llamar la atención, como sea y a todas horas. Con particular náusea en la secuencia del funeral: y es que no, el tipo no puede dejar de ser el prota ni aun cuando están intentando homenajear a su pobre mujer (suicidada, deducimos, incapaz de aguantar más tiempo a semejante pintamonas).

Las valoraciones en internet de ambas películas son extremadamente complacientes en general. Me consuela bastante comprobar, no obstante, que hay un buen número de “disidentes” intelectuales o culturales, que no tragan ni pasan por el aro del buenismo del que estas producciones están empapadas. Curiosamente, hay otras películas que tienen una temática y planteamiento similares, sólo que con enfoques diametralmente opuestos. Bueno, al margen de cine más o menos entretenido tipo LAS COLINAS TIENEN OJOS, en que una adorable familia aislada en un medio rural y salvaje da rienda suelta a sus encantos cuando son inesperadamente visitados (que recuerda asimismo al argumento de DELIVERANCE), sí que hay ejemplos de cine “serio” e incluso verosímil acerca de personas que toman la radical decisión de fugarse por propia voluntad a lugares apartados fuera del contacto con la sociedad, a veces incluso arrastrando a sus familias con ellos. Y como es lógico dichos lugares son silvestres e inhóspitos, por lo que el conflicto en dicha situación es inevitable. Una de las más famosas es LA COSTA DE LOS MOSQUITOS, y recientemente también he podido ver EL CASTILLO DE CRISTAL y NO DEJES RASTRO, las tres con tipos trastornados, ególatras y autoritarios de protagonistas, que obligan a sus familias a acompañarlos en la aventura de vivir en el corazón de algún bosque perdido. Por algún motivo, las puntuaciones de estos relatos bastante más dramáticos y angustiosos son sensiblemente más bajas.

Sea como sea, todas estas películas que estamos mencionando, y por supuesto INTO THE WILD y CAPTAIN FANTASTIC, son la crónica de inadaptados sociales, que extrañamente gozan de la… ¿admiración? del espectador estándar. Parece como si el típico tontete que ve una peli sin plantearse nada más, o la típica mujer frívola que se cree todo lo que sale por la tele, al ver a unos personajes tan “auténticos” y tan alternativos y tan osados y tan seguros de ellos mismos (en su delirio, claro) les invadiera un sentimiento de anhelo, de fantasía sobre ‘oh, qué bien viviría yo en medio de la naturaleza, sin móvil, sin tener que pagar facturas y cultivando mi propia comida’. Los que tenemos una edad sabemos que hacer eso en plan retiro espiritual una semana… o mejor un fin de semana es algo que sienta bien; desconectar un poco antes de volver al trabajo y a la sociedad normal y corriente, con todos sus defectos y problemas. Pero más, ya os digo yo que ni de coña. Sin entrar en que la poca gente que he conocido que vive un poco así, del casi nulo contacto que tienen con los demás, al final y como es natural se vuelven sumamente intratables.

Y es que si la inmensa mayoría de los seres humanos han concurrido en las ciudades supongo yo que habrá sido por haber llegado a la conclusión, consciente o inconsciente, de que en lo rural se vive peor, con más trabajo, más incomunicado a todos los niveles y amenazado por muchos más peligros. Y esta última afirmación será la que sirva para detectar a los hipócritas superficiales que se complacen de imaginar el mundo como súper bonito pero que jamás tienen agallas para cumplir esos supuestos deseos de vivir “en contacto con la Madre Tierra”. Pase lo que pase, al final los Iphone tiran mucho.

The Martian o el astronauta que SIEMPRE estaba comiendo

‘Tch…chs…tsm…se me queda siempre entre los dientes de arriba…’

Y hablando solo mientras come y mastica.

¿De verdad soy el único a quien ver y sobre todo escuchar a un actor deglutir mientras explica sus planes a la cámara le pone enfermísimo?

¿Por qué tiene que hacer sus súper cálculos en la misma mesa en la que almuerza, y al mismo tiempo? ¿Y por qué hay tantas escenas en la que le vemos tragando y tragando, y hablando mientras la comida baila en sus fauces?

Esta película de mierda define a Ridley Scott y a la generación actual. A Rid como el oportunista y falsario que es… Escena de los chinos, madre mía, qué vergüenza ajena. Ah, y cuando sus personajes utilizan expresiones del tipo ‘¿de qué vas?’

Ok boomer. Rid, eres un boomer muuuuy desactualizado. Menuda banda sonora de tus tiempos le has enchufado a la cosa. Aunque no sé por qué pero tengo mis dudas de que hayas ido alguna vez de juerga, ni con 20 años.

Por cierto, el cacao que tienes con la religión da para llenar libros, y hacer varias películas, pero no de las tuyas. Es lo que más detesto de tu filmografía, tu filosofía barateja de artista famoso, tu ateísmo guerrero metido con calzador (con particular delito en EL REINO DE LOS CIELOS) y tu apuntarte al carro de la moda de turno, en el caso de MARTE, con el multi-culturalismo. En serio, de pena. Aunque puede que tu mayor falta sea la de ensalzar religiosamente (menuda contradicción) a La Ciencia (OOOMMMMMMMMMMMMMM). O como dirían los muñequitos verdes de TOY STORY, ‘El Ganchoooooo’.

Tirando de tópicos a lo bestia (creo que no se deja ni uno solo), en la NASA veréis trabajando y dando lecciones a niñas monas más parecidas a modelos y a chicas jóvenes que se presentan a casting de anuncios de yogures que a ingenieras aeronáuticas. Que no digo que no haya, sino que las de la peli no lo parecen en absoluto. Pero sin duda el mejor es el “adolescente” negro, con más pinta de dealer de las afueras de Detroit que de genio de la física. Pero Rid es guay.

Y cómo no, en la línea de aquella otra basura de INTERSTELLAR, intensita. Perfecta para esta generación de cuentistas, afectados y lloricas. Ea, pa vosotros. Luego me contáis cómo termina (obviamente, yo la quité).

The Relic o ¡átalos más cortos, productor!

¿Vosotros veis algo?

Productora, en este caso. La célebre Gale Anne Hurd (ex de James Cameron) es quien ha fallado aquí. Y os lo explicaré.

Esta experimentada mujer de cine (junto al también productor Sam Mercer) deja suelto al gran profesional Peter Hyams para que se explaye a gusto a la hora de plasmar un convencionalete guion sobre monstruos que persiguen a personas y se las comen. Expuesto en la teoría, nada que objetar, sobre todo si sabemos ceñirnos a la serie B a que este producto tiene toda la pinta de enmarcarse.

Pero 50 millones de presupuesto (lo que costó, por ejemplo, DRAGONHEART), un director que podría ser una especie de John Badham pero con más ínfulas, y que encima él mismo se encarga de la fotografía (cosa que jamás he visto más que en THE RELIC), son unos ingredientes dramáticamente inestables, que pueden hacer que todo salte por los aires de mala manera. Y vaya si lo hicieron.

Viendo la peli con tranquilidad y distanciamiento, uno se da cuenta de que las labores técnicas están de sobra cubiertas para bien. Pero el guion salta de una patochada a otra durante toda la cinta, en particular con un prólogo que todavía estoy tratando de descifrar, y una voluntad desconcertante de liar las cosas más y más cada vez… ¡pero gratuitamente, sin ninguna clase de justificación racional!

Que hay una serie de asesinatos brutales en el museo, NO IMPORTA, HAREMOS LA INAUGURACIÓN PASE LO QUE PASE.

Que durante la inauguración de las narices matan a 4 o 5, ES IGUAL, LA FIESTA CONTINÚA, NO DEBE CUNDIR EL PÁNICO.

Que el pánico ya ha cundido y se ha ido todo a la mierda y el bicho se ha zampado ya a 12 invitados, NOSOTROS NOS QUEDAMOS EN EL HALL, HASTA QUE VENGA EL BICHO OTRA VEZ Y NOS DEVORE A TODOS.

Las típicas imbecilidades que le convienen al mal guionista para hacer divertida su propuesta, y lo sería si estuviéramos en una de esas sesiones de madrugada con pelis de la Troma. Pero teniendo al pobre Stan Winston (nada menos que el creador del TERMINATOR) poniendo su talento para que la criatura dé todo el canguis posible, y a Tom Sizemore dándolo todo en su último (y fallido) intento de ser una estrella protagonista, el libreto debió haber sido revisado por la amiga Anne, y haberse dado cuenta de que ya no estábamos en los 80.

Pero sin duda lo más importante es… Dios. La oscuridad. Me bajé varios archivos creyendo que es que estaban mal grabados, y puse el monitor al máximo de ganancia y claridad, pero no, la película era así.

No sé qué puñetas le dio al Hyams pero se obsesionó con no iluminar su largometraje, y gracias a eso, THE RELIC son 110 minutos de una pantalla negra con siluetas más o menos distinguibles de detectives con linternas, víctimas asustadas y un bichejo informe al que tendremos que imaginar. Sin duda, muy pesadillesco y sugerente (se dirá él, para justificar su cagada), pero completamente exasperante. Todo ello aderezado de primerísimos primeros planos absurdos (o muy artísticos, pensará Hyams de nuevo) y un montaje chiflado más propio de una peli de guerra y de acción que de investigaciones en museos, que es lo que al principio prometía la peliculeja de marras.

Al final, el monstruo no es ese que se va comiendo al personal, sino la propia peli que, como tantas otras, se hace varios harakiris, que intenta ser lo que no es, que luego se confunde ella misma y ni sabe lo que es, que causa comedia involuntaria y que encima te provoca dolor de cabeza por la edición y la (no) iluminación. La secuencia de la huida en bandada del museo es un monumento a la estupidez. Seguramente, con Peter Hyams queriendo mostrar hasta qué punto el ser humano es despreciable y que en caso de emergencia se comporta como el peor de los animales salvajes. Pero lo que le sale es una escena grotescamente cómica, en la línea boba y petulante del resto del film. Resultado global: 50 millonazos a la basura.

Capitanes de abril o cómo mola ser rojo

Los golpes de estado, cuando son de izquierdas, sí molan

El principal problema que me he encontrado con esta película es que no está del todo mal hecha. Eso me entorpece la labor, pues estoy aquí para intentar desacreditarla. Y sí, tiene mucha tontería sentimentaloide, un ritmo lentorro y no demasiada emoción. Pese a lo cual, la peli se deja ver, incluso con algún toque elegante y rescatable (apretón de manos entre Maia y el derrocado presidente Caetano). Maria de Medeiros y su ego adolescente hacen acto de presencia más minutos de los tolerables (que serían uno, o ninguno) y el conjunto de la obra tiene cuerpo de telefilm de sobremesa… lo cual tampoco debería ser malo.

Aquí lo malo no es la película en sí, sino lo que representa. Y como adelanto en el título, representa el auto-aplauso, la auto-satisfacción, la arrogancia del rojillo que se ve a sí mismo como un héroe por el mero hecho de etiquetarse a sí mismo como eso, rojillo.

El rojillo no es alguien violento ni vicioso (necesariamente). Es una persona normal, con sus defectos y debilidades como cualquier otro. A veces te encuentras con muy buenas personas, pero ay, la vanidad, siempre la vanidad, acaba delatando al pobre diablo (o pobre diabla) y sale ese alguien altivo, sobrado, feliz de haberse conocido a sí mismo y con poca o ninguna voluntad de mejorar (pues ya llegó al tope, simplemente por opinar a favor de un color y no del otro).

El rojillo (o sus variantes lingüísticas como progre, izquierdoso, podemonguer, sociata, etc) en verdad se describe a sí mismo como alguien de cualidades humanistas sobresalientes, en que valores (que otros rojillos anteriores a él/ella establecieron como los “molones”) como la tolerancia al discrepante o al diferente, como el compromiso político, como la capacidad de indignación ante las injusticias, como la voluntad de reaccionar ante poderes corruptos y tiránicos, y como el jamás hacer gala de sentimientos negativos (tipo envidias, rencores, cólera, ambiciones desmesuradas, gusto por los excesos y los placeres mundanos), son su credo incuestionable. En fin, que se ven a sí mismos casi como monjes; de hecho, les gusta subirse al púlpito (de Twitter) para regalarte un sermón que tú no les has pedido. Un poco como Lisa Simpson, vaya.

Los conocimientos de la rojilla de turno (la niña Medeiros) son más bien superficiales, y la forma en que imprime conflictos de gravedad y profundidad en su cinta son propios de una estudiante apasionada, pero frívola y condescendiente. Y esto lo entronco con ese informe que quiero confeccionaros acerca de esta tribu urbana tan singular, y tan gracioseta si te la tomas con sentido del humor.

En la realidad –esa con la que el rojillo no comulga muy bien– estas personas suelen ser bastante ignorantes en todos los campos. Esto no habría de tener demasiada importancia, pues casi todo el mundo lo es. El problema son las lecciones del profesor Ciruela, que no sabía leer y puso escuela. Y cuando un rojeras te empieza a dar una clase magistral de un tema del que no tiene ni puta idea, pero te la da un con un convencimiento y una seguridad que a ti seguramente te avergonzarían, pues ya la cosa empieza a tocar un poco los cataplines.

Este cursillo improvisado sobre geopolítica, sobre sindicalismo en las Antillas o sobre la pesca con Nutria en la India (da lo mismo que lo mismo da) te lo dará con palabras muy relamidas, a menudo pertenecientes a lo que Orwell llamó la neolengua: eufemismos, palabros, expresiones de moda entre periodistas becarios, y zarandajas que con frecuencia no significan nada. Sea como sea, tiene que impostar un talante cuuuuurrrsi para acentuar más si cabe la gran emocionalidad de su consigna, rayando en lo manierista (sobre todo, si hay otras personas presentes).

Si a ti se te ocurre la barbaridad de contradecirle o manifestar incredulidad ante su discurso –por muy majareta que se oiga– conocerás entonces su faceta dictatorial. Aquí sólo puede haber un vencedor en la discusión (que no hay tal, es un monólogo), de modo y manera que es mejor que calles y asientas. Además, tratar de quebrar los roles ya asentados desde hace décadas de rojillo proclamando a voces la mucha razón que tiene, y de fachilla acobardado y cabizbajo que musita con vergüenza palabras de conformidad, es un atrevimiento intolerable.

Al final, y al verte con cara atónita ante tan ridículo espectáculo, el rojillo optará por una de estas dos tendencias (porque de todo hay, eso también, como es lógico): o saldrá su vena sectaria, con la que te apartará de su lado sin el más mínimo pesar o vacilación, aunque seáis amigos desde la infancia; o aflorará su lado “buenista” y te perdonará la vida, aceptando que aunque estés totalmente equivocado y seas un cafre sin remedio, él/ella te aceptará como amigo, disculpando tus graves taras mentales. ¡Da gracias, gusano, siéntete afortunado de tan alta merced!

Sea como sea, tú fliparás con toda la escenita, porque si de algo puedes estar seguro, es que conoces al personaje, puede que desde hace lustros, y que su discursito verbal no se corresponde mucho con sus actos ni con su auténtica personalidad. En fin, que observas una gran brecha (a veces enorme) entre sus rezos de Facebook y su “modus operandi” cotidiano. A esto puedes llamarlo de muchas formas: hipocresía, falsedad, impostura, cuentitis, presunción o lo que te dé la gana. Sea como sea, no van a cambiar, aunque les pilles una y mil veces en una contradicción. Es más, yo te aconsejaría que no lo hicieras, porque así sólo se distanciarán de ti. Pero no, jamás van a dejar de hacerlo.

Supongo que por la (admirable) insistencia y convicción de los rojillos frente a la complaciencia cobarde y cómplice de los demás, es que CAPITANES DE ABRIL, u otras pelis buenrolleras de corte izquierdista gozan de sana popularidad entre las masas, y las veremos por la televisión con asiduidad: GOOD BYE LENIN, LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS, SALVADOR (PUIG ANTICH) y un kilométrico etcétera.

Pero heme aquí, que yo os voy a redactar una bonita lista de películas que, al contrario que las anteriores, ya jamás volveréis a ver por la tele (si es que alguna vez las dieron) pero que si hacéis el esfuerzo por encontrarlas, os recompensarán con creces pues son, las más, una auténtica maravilla. Ahí van:

– 1984: fiel adaptación de la novela distópica de George Orwell, que retrata la naturaleza profunda de la tiranía comunista.

– EL CÍRCULO DEL PODER: reflejo del Moscú soviético antes, durante y después de la II Guerra Mundial, a través de los ojos del proyeccionista privado de Stalin.

– LA MUERTE DE STALIN: sátira teatral en clave de comedia acerca de las luchas internas por el poder tras la muerte del dictador.

– QUEMADO POR EL SOL: oscarizada filmación sobre las purgas de Stalin a sus altos oficiales en los años 30. Tengo que decir que para mi gusto tiene mucha palabrería y poca acción, todo lo contrario que sus dos secuelas tardías dirigidas y protagonizadas nuevamente por Nikita Mikhalkov, que además ambas conforman la producción más cara de la historia del cine ruso.

– LA FUGA DEL CAPITÁN VOLKONOGOV: película más reciente, que de nuevo toca las purgas selectivas en la Unión Soviética, ubicados sus protagonistas en el Leningrado de 1938.

– LA VIDA DE LOS OTROS: también premiada por la Academia, está más focalizada en el espionaje, delaciones e interrogatorios sistemáticos de la Alemania Oriental.

– LA COMETA AZUL: parecida a las dos anteriores pero ubicada en China. Se centra en los estragos producidos por la siniestra “Revolución cultural”.

– MR. JONES: relato del terrible ‘Homolodor’, el genocidio que Stalin perpetró al pueblo ucraniano entre 1932 y 1934.

– THE INTERVIEW: comedia gamberra centrada en Corea del Norte y su cruel dirigente, Kim Jong-Un. Otra parodia –en este caso de animación–, TEAM AMERICA, también le da caña a este régimen.

– SIETE AÑOS EN EL TÍBET: película de aventuras situada en el país del Everest, durante la implacable ocupación china de los años 50.

– EL MENSAJERO DEL MIEDO (1962): osado thriller sobre soldados estadounidenses que, capturados durante la guerra de Corea, son “programados” para cometer asesinatos selectivos en USA, en particular del mismísimo presidente. Hicieron un remake infumable en 2004.

– SATANÁS NUNCA DUERME: la vida de misioneros religiosos en la China posterior a la revolución maoista.

– NICOLÁS Y ALEJANDRA: biografía del último Zar de Rusia, depuesto y finalmente asesinado por los bolcheviques junto a su familia.

– EMBAJADORES EN EL INFIERNO: historia de un pelotón español de la División Azul, hecho prisionero en el frente ruso de la II Guerra Mundial.

– ROJO Y NEGRO: clásico del cine español de posguerra, duro y fiel reflejo del Madrid de las chekas y el terror marxistas, en el contexto de la Guerra Civil.

– REBELIÓN EN LA GRANJA: otro libro de Orwell llevado al cine, que satiriza a través de unos animales de granja el origen y la evolución de la Revolución comunista. Ambas versiones (1954 y 1999) son igual de buenas.

– ADIÓS A MI CONCUBINA: clásico moderno del cine chino. La ocupación japonesa, la guerra civil y la revolución de Mao a través del testimonio de dos cantantes de ópera.

– LOS GRITOS DEL SILENCIO: historia de un periodista americano que se encuentra en Camboya cuando los despiadados Jemeres Rojos llegan al poder.

– ANTES QUE ANOCHEZCA: retrato de la Cuba revolucionaria, según la visión del escritor Reinaldo Arenas y su experiencia como preso político.

– EL JUEGO MÁS FRÍO: película sobre espionaje y conspiración durante la Guerra Fría, con un torneo de ajedrez en Polonia como telón de fondo.

– GERNIKA: coproducción hispano-estadounidense de discutible calidad, que no obstante refleja muy bien las cacerías y acusaciones entre los elementos marxistas, con el tristemente célebre bombardeo como fondo.

– CAMINO A LA LIBERTAD: la epopeya desesperada de un grupo de evadidos de un gulag ruso por alcanzar tierras libres lejos de regímenes socialistas.

– EL NIÑO 44: guion policíaco en que un oficial soviético caído en desgracia se encomienda a sí mismo la tarea de atrapar a un asesino de niños que causa estragos en la Rusia rural.

– EL LABERINTO ROJO: agobiante drama judicial situado en la actual tiranía china.

– MÁS ALLÁ DEL VALOR: narra la arriesgadísima operación de rescate llevada a cabo por unos comandos en pos de liberar a prisioneros estadounidenses de un campo de presos en mitad de la jungla vietnamita. Película mucho menos popular que la posterior y esencialmente idéntica RAMBO II.

– LA BESTIA DE LA GUERRA: el oscuro viaje de un conductor de tanque ruso en medio de la guerra de Afganistán contra la U.R.S.S., en el que descubre que su oficial al mando es un maníaco negligente y fanático. Película del mismo año y temática muy similar a RAMBO III, pero que al contrario que ésta, THE BEAST se estrelló en la taquilla.

– DESAPARECIDO EN COMBATE: insuperable trilogía de los ochenta protagonizada por el rey de los videoclubs y las patadas giratorias Chuck Norris. En las tres partes, el coronel Braddock destruirá todo lo destruible hasta ver liberados a sus compañeros prisioneros de guerra en la Vietnam post-bélica.

– AMANECER ROJO: conocida fantasía “reaccionaria” de John Milius, en que un grupo de adolescentes insurrectos se enfrenta a una eventual invasión de Estados Unidos por parte de fuerzas ruso-soviéticas. La peli remake que hicieron en 2012 es aún más estúpida… si cabe.

– TOPAZ: clásico de Alfred Hitchcock, con una trama de espionaje vemos las implicaciones de agencias gubernamentales europeas (en particular, francesas) en las revoluciones comunistas de Cuba y otros países financiadas por Moscú. En CORTINA RASGADA, anterior cinta del afamado director británico, hallamos puntos similares.

– LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER: inspirada en la obra de Milan Kundera, retrato de la Checoslovaquia roja de los años 60.

– RESCATE AMANECER: dirigida por Werner Herzog, narra la historia real de un piloto del ejército estadounidense que es derribado durante un bombardeo secreto a Laos, y retenido en un miserable campo de prisioneros durante meses, hasta su increíble fuga a través de la selva.

– EL CIELO Y LA TIERRA: tercera entrega de la trilogía de Oliver Stone sobre la guerra de Vietnam, en esta ocasión, centrada en una mujer vietnamita que sufre cautiverio y tortura por parte de ambos bandos, y que se casa con un sargento americano para intentar salvar la vida.

– KUNDUN: peculiar cinta de Martin Scorsese, en que veremos al Dalai Lama enfrentarse en persona a Mao Zedong, el líder de la revolución china.

– TETRIS: el relato real de cómo el archiconocido videojuego diseñado en la U.R.S.S. fue llevado a occidente en una historia de espionaje y traición empresarial. Aunque tenga aparentemente poco que ver, la producción eslava ÚNICA SUPERVIVIENTE guarda muchas similitudes con ‘Tetris’, en particular en lo referido al secretismo del sistema soviético.

– UN DIOS PROHIBIDO: producción española de presupuesto limitado, que sin embargo hace un dibujo fidedigno de los asesinatos de sacerdotes perpetrados por el anarquismo en la retaguardia aragonesa de 1936.

– SOLDADOS DE SALAMINA: española también, narración de la experiencia del escritor falangista Rafael Sánchez Mazas, que sobrevivió y logró escapar a un fusilamiento de los rojos justo al final de la contienda civil española.

– KATYN: producción polaca de extrema dureza e impacto, donde somos testigos de la ejecución a sangre fría de todo el ejército de Polonia capturado por el Ejército Rojo, por órdenes directas de Stalin.

– BUENOS DÍAS, NOCHE: producción italiana que capta las últimas horas del primer ministro de Italia Aldo Moro en 1978, secuestrado y asesinado por un grupo terrorista de extrema izquierda.

– EL SOLDADO DESCONOCIDO: producción finlandesa ya comentada con exhaustividad en esta web, sobre la defensa del país nórdico ante la invasión de la Unión Soviética.

– OPERACIÓN CHROMITE: producción surcoreana de género bélico sobre unos comandos que pretenden realizar sabotajes y operaciones militares para debilitar al ejército comunista en la guerra de Corea.

– ¡VIVIR!: producción china que repasa cuatro décadas de la historia de este país, con una humilde familia como conductora de la historia, la cual debe adaptarse a la guerra y a la revolución ulterior. Su prestigioso director, Zhang Yimou, tiene otras cintas en donde retrata las penosas condiciones de vida en la China colectivista, NI UNO MENOS y AMOR BAJO EL ESPINO BLANCO. En REGRESO A CASA también aborda el mismo tema de forma algo más indirecta.

– BALZAC Y LA JOVEN COSTURERA CHINA: producción chino-francesa cuyo tema central son los campos de “reeducación” maoístas, los que durante la temible Revolución cultural fueron utilizados para enviar a elementos “reaccionarios”, o a sus inocentes hijos, para trabajar como esclavos y humillarlos. Esta película tiene un tono optimista y un tanto idealizado, con toques de realismo mágico. Una cinta muy similar, SUNFLOWER, trata el mismo tema de manera más tangencial.

– EL ÚLTIMO BAILARÍN DE MAO: producción australiana que trata la vida de una eminencia del ballet que al viajar a E.E.U.U. y conocer el modo de vida americano, ya no desea volver a su patria china donde impera el partido comunista.

– QUERIDOS CAMARADAS: producción rusa sobre las huelgas que acaecieron en la U.R.S.S. en 1962, y sus consiguientes matanzas por parte de las autoridades estatales.

– EL ALMIRANTE: también eslava, biografía del almirante Kolschak, que se opuso militarmente al saqueo y el asesinato masivo llevado a cabo por los bolcheviques tras la Revolución del 17.

– SUNSHINE: producción húngara que hace un recorrido de la historia del país centroeuropeo, en particular de la revuelta de 1956 y su posterior y brutal represión.

– ANTON, SU AMIGO Y LA REVOLUCIÓN RUSA: producción ucraniana que nos propone una ficción sobre la supuesta captura del líder bolchevique León Trotski por parte de milicianos de Ucrania.

– FIRST THEY KILLED MY FATHER: producción camboyana. El giro infernal que toma la vida de una familia de clase media en el país asiático cuando sobreviene el terrorífico gobierno de Pol Pot. No perderse tampoco CAMBOYA 1978, del mismo tema pero distinto enfoque.

– HASTA DONDE LOS PIES ME LLEVEN: producción alemana que hace una estremecedora descripción de un campo de trabajos forzados al que llevan unos soldados alemanes apresados tras la caída del ejército nazi. Su protagonista lleva a cabo una milagrosa huida cruzando toda Siberia.

– LILJA 4-EVER: producción sueca que describe la situación mísera, gris y deprimida de una antigua república del Telón de Acero, centrándose en una adolescente que ha de recurrir a la prostitución para salir adelante.

– PAPÁ ESTÁ EN VIAJE DE NEGOCIOS: producción yugoslava. Relato acerca del clima represivo durante la dictadura de Tito, en que un padre de familia es encarcelado porque alguien le escuchó hacer un comentario jocoso sobre una caricatura de Karl Marx.

– ALONDRAS EN EL ALAMBRE: producción checoslovaca que vitupera en clave de humor surrealista al “estado libertario” mediante una serie de personajes que trabajan forzosamente en un desguace, los cuales tratan de llevar una vida alegre pese a la agobiante vigilancia de los funcionarios pagados por el partido.

– ASHES IN THE SNOW: producción lituana en que se trata la ocupación soviética del país báltico, y cómo miles de familias fueron llevadas por la fuerza a campos de concentración para ser esclavizadas.

– RED SCORPION: producción namibia de acción al estilo ‘Rambo’, sólo que en este caso protagonizada por un Spetsnaz, un soldado de élite soviético que en medio de una guerra en un país sudafricano, cambia de bando al comprobar la maldad de sus superiores.

– CÓMO CELEBRÉ EL FIN DEL MUNDO: producción rumana, tocante a la decadencia del gobierno de Ceausescu en su última etapa.

– LA VIDA PROMETIDA: producción francesa sobre un grupo de repatriados que tras la guerra vuelven a su Rusia natal, donde descubren con horror el estado carcelario en que se ha convertido su nación por el sistema estalinista.

– LA CONFESIÓN: producción franco-italiana en que Costa-Gavras se da un tiro en el pie, describiendo con minuciosidad y gran detalle la metodología de las chekas y las purgas internas. En este largometraje de 1970 se relata la historia real de un comunista convencido que ocupa un alto cargo en la Checoslovaquia del Telón de Acero y que es sometido a torturas por parte de sus camaradas hasta que confiese sus crímenes “contrarrevolucionarios”. Que se joda una y mil veces, ojalá le pasase eso a todos los marxistas del planeta.

– LA REVOLUCIÓN SILENCIOSA: producción germana blandita y aburrida, sobre unos escolares de Alemania del Este que se meten en un lío por protestar a favor de la fallida revuelta de Hungría de 1956.

– GUANTANAMERA: producción cubana ubicada en una realidad contemporánea, donde vemos el penosísimo estado en que se halla la isla gracias al buen hacer de los revolucionarios.

– CIUDADANO X: TV movie de gran calidad basada en hechos reales. Un asesino serial se escapa del acoso de la policía una y otra vez por culpa del bloqueo a las investigaciones que llevan a cabo las autoridades de la Rusia soviética en sus últimos estertores.

– LOS EVADIDOS DEL MEKONG: basada en la historia real del periodista australiano John Everingham, quien logró sacar a su esposa laosiana buceando el río Mekong hasta Tailandia, cuando Laos era poco menos que una prisión comunista.

– STALIN: telefilm / miniserie que nos acerca a la figura de Josif Stalin, el máximo mandatario de la Unión de Repúplicas Socialistas Soviéticas desde la muerte de Lenin hasta su propio deceso en 1953.

– EL TREN DE LENIN: telefilm / miniserie que relata el viaje del líder revolucionario y sus acólitos a través de Alemania hasta la Rusia de Kerenski. Describe bien la naturaleza de los perpetradores de la Revolución de 1917.

– KIM KONG: miniserie francesa de tres capítulos, de tipo comedia dramática, en donde vemos a un director de cine raptado por agentes de un país con un régimen totalitario. Lejanamente inspirada en el caso real del secuestro en 1978 del cineasta Shin Sang-ok y su ex-mujer actriz por parte de Corea del Norte, con el fin de obligarles a realizar películas propagandísticas (toda la historia bien detallada en el documental de 2016 LOS AMANTES Y EL DÉSPOTA).

– UN CABALLERO EN MOSCÚ: la menciono pero más para advertir sobre ella que para recomendarla. La interesante premisa de esta miniserie nos lleva a la Revolución Rusa, y a un conde siendo despojado de todos sus bienes y obligado a vivir por siempre dentro de un hotel de lujo. Todo bien, si no fuese por un guion pobre, dirección mediocre y porque han metido negros con rastas en el casting. Huyan de ella.

– BEYOND UTOPIA: impresionante y estremecedor documental sobre personas que huyen de Corea del Norte por la frontera china. Impagable documento que refleja las condiciones de vida de los norcoreanos, y que se complementa muy bien con otro reportaje reciente, ONE CHILD NATION, que trata sobre la política del gobierno chino de tener un único hijo y sus abominables consecuencias. Si conocéis a alguien que después de ver estos dos documentales, aún sigue defendiendo o disculpando de alguna forma a los regímenes comunistas, escupidle a la cara, y si tenéis pistola, disparadle. No merece vivir.

– CHUCK NORRIS CONTRA EL COMUNISMO: otro documental, precioso y conmovedor (ausente de cualquier plataforma digital, no os quepa duda), que describe la Rumanía de los años 80, y de la red clandestina de películas en vídeo que se creó en casas particulares, ya que el cine de Hollywood estaba prohibido por el régimen comunista de ese país.

Hay otros exponentes que abordan la cosa más indirectamente, como una interesante miniserie sobre EL PAPA JUAN PABLO II, o el largometraje de Steven Spielberg EL PUENTE DE LOS ESPÍAS, en que el relativismo patológico de su pomposo director echa al traste unas intenciones a priori loables.

No he incluido DOCTOR ZHIVAGO ni ENEMIGO A LAS PUERTAS porque me parece que son las únicas que, muy de vez en cuando eso sí, se atreven a poner por algún canal de cine clásico. Y la serie de CHERNOBYL parece haber alcanzado, sorprendentemente, éxito de crítica y público. Mas como podéis ver, está claro que el cine “anti-comunismo” (o sea, el que lo retrata bien) es abundante y fascinante, pero al igual que ese cobardica que asiente y sonríe al rojillo de su amigo que le está avasallando delante de la pandilla, se queda y se quedará por siempre en la sombra.

(Algunas como EL JUEGO MÁS FRÍO o la de la niña camboyana están en Netflix, pero no esperes que la plataforma te las recomiende en portada. El juego del calamardo sí.)

El soldado desconocido o Qué puta es la guerra.

Los mejores soldados nunca llegan a oficiales

¿Pareceré exagerado si digo que de entre las cientos de películas bélicas que he visto con gran afición a lo largo de toda mi vida, TUNTEMATON SOTILAS puede que esté entre las cinco mejores?

Tres horas, que para nada me parece una duración excesiva para describir con crudeza y pura realidad una guerra. Una guerra dicho sea de paso muy sangrienta, muy heróica y muy olvidada (aposta). Esta maravilla técnica y narrativa no van a darla por televisión. Nunca. Ni los mediocres encargados de “educar” a las nuevas generaciones las pondrán en los colegios o institutos (pondrán SALVAR AL SOLDADO RYAN).

¿Queréis que os diga por qué la mayoría de vosotros no vais a conocer nunca LAND OF MINE, u OPERACIÓN CHROMITE o THE UNKNOWN SOLDIER? ¿Es porque son producciones europeas o no-yankis, y por tanto con peor distribución? Nooo, qué va, no van por ahí los tiros. De ser esa la razón, tampoco conoceríais EL LIBRO NEGRO (holandesa), CIUDAD DE VIDA Y MUERTE (china) o STALINGRADO (rusa), y esas mierdas sí se han encargado de distribuirlas muy bien.

El motivo es porque en las tres primeras que he mencionado los nazis no son los malos. Los malos son los otros. Es decir, o los aliados o los soviéticos. En la filmación finlandesa a la que dedico esta entrada, el ejército soviético no tiene cara ni cuerpo ni alma, sino que solamente es una máquina gigantesca que lo aplasta todo por donde va. Esta película se centra en la tropa, sufrida, heróica y frágil, que ha sido enviada para evitar que una potencia tiránica y genocida invada gratuitamente su país. En fin, que los fineses quisieron vender muy cara su piel, y así fue, aunque por desgracia pagaran un altísimo precio, y además finalmente no sirviera de nada.

Porque tiene gracia que la II Guerra Mundial diera comienzo porque otra potencia tiránica y genocida (la Alemania de Hitler) conquistase un país soberano (media Polonia) y Francia e Inglaterra no quisieran permitirlo, y sin embargo les pareció genial que Finlandia (y la otra media Polonia, por cierto) sí fuese devorada por sus “amigos” de la URSS. Los líderes mundiales y su tablero de ‘Risk’…

Pero debajo de ese tablero, en el barro, los reclutas. Los chavales imberbes exponiéndose a los cañonazos de la imparable maquinaria bélica rusa. Chavales y el soldado Rokka, cuya historia es la más interesante y lograda de todas, y la que más me ha hecho reflexionar. Antero Rokka, excelente guerrero, habilísimo ante el fuego enemigo, de intuición e instinto de supervivencia altamente desarrollados (veterano de otros conflictos)… que jamás llegará a oficial, porque no le da la gana de cuadrarse y de saludar. A oficiales llegan los lameculos, los trepas, los niñatos que se portan bien y cumplen las ordenanzas. Pero Rokka, el mejor soldado que hay en esa guerra, el compañero que rezarías por tener en una situación como esa… no pasará de ahí. Valga como metáfora acerca del mundo.

Unas escenas de combates nada épicas pero grabadas con feroz realismo. Personajes bien retratados y definidos. Guion correcto. Sentimentalismo ajustado y nada excesivo. Y progresión de los acontecimientos coherente, y totalmente frustrante. La impotencia de ver a esos soldados absolutamente cojonudos dejarse la piel en el campo de batalla, y que por más que lo den todo no es suficiente para detener a las huestes de Stalin, la he sentido pocas veces en una película de guerra. Porque en estas pelis siempre ponen a los héroes ganando la batalla al final, para que su sacrificio no sea en vano, para que el espectador no se vaya a la cama llorando y hecho polvo, para que no pensemos que una guerra no sirve para nada.

EL SOLDADO DESCONOCIDO también es heróico, pero es un héroe perdedor. Su sacrificio no sirvió. No para defender a su patria tal vez, pero sí sirvió para que nosotros valorásemos. Valoremos la valentía de los de abajo y la tiranía y la crueldad de los de arriba. Porque de nuevo suenan los tambores de guerra (¡¡en 2022!!), y para variar la gente toma el asunto con la ligereza e ignorancia que los caracterizan. Películas maravillosas e invaloradas como esta me hacen estar más convencido cada vez de que yo no quiero participar de esto. No contéis con mi apoyo. No mataréis, ni invadiréis ni bombardearéis en mi nombre. Sólo quería aprovechar esta reseña para dejar constancia escrita de este alegato. Que al igual que la propia película, casi nadie observará. A nadie le importará, pero al director de esta cinta y a sus pocos espectadores sí*. Y nosotros somos los que contamos en este caso.

*Pocos en España. En Finlandia ha batido el récord de taquilla.

La Ciudad de la Alegría o el título más engañoso de la historia del cine

La cara del chaval es la mía viendo estas películas

Lleva unos cuantos años en desuso, pero el género de ‘desgracias constantes’ ha tenido mucho tirón en otras épocas. Hacia finales de los 60 se popularizó eso de ir al cine para ver a uno o a varios desdichados pasar penas tremebundas y, supongo yo, para así sentirse uno un poco menos hecho polvo con su también triste realidad (también triste, pero no tantísimo). 

Si veis DANZAD, DANZAD, MALDITOS comprobaréis lo que digo, pero os aseguro que en todos los 70, los 80 y parte de los 90 vais a flipar con el rosario de calamidades que pueden llegar a ocurrirle a unos pobres personajes en una película de sólo dos horas. 

Al bueno de Hazari le colocan directamente en una situación penosa a más no poder. Desahuciado de su (presuponemos que no muy opulenta) granja junto a su mujer e hijos y llegando a la ciudad sin oficio ni beneficio, ¡y eso al empezar la peli! 

A partir de ahí, el término narrativo ‘in crescendo’ debe ser sustituido más bien por ‘in descendo’ y, a saber… 

– Le estafan todo su dinero prometiéndole una vivienda. 

– Se tiene que ir a vivir al suburbio más miserable de toda Calcuta. 

– No encuentra trabajo. 

– Cuando por fin lo encuentra (y no de ejecutivo precisamente) lo pierde. Además le dan una paliza por protestar. 

– Les incendian el arrabal. 

– Le detienen por desorden público. 

– Pilla la tisis. 

– Les viene una inundación. 

– etc 

Cualquier tímido atisbo de esperanza que pueda surgir es pronto pisoteado por un mundo implacable en cuestión de segundos. Y el caso es que conforme la veía, a mi me parecía que el cúmulo de desastres, miserias, infortunios y estragos con que esa familia tenía que lidiar, me parecían mu poca cosa. O sea, que si vamos a pasar penurias una tras otra, ¡joder, hacedlo a lo grande! Hazari es un hombre fuerte como una roca, y creo que podría haber soportado mucho más.  

Yo sugeriría que atropellen a uno de los hijos (de hecho, en una escena casi pasa); que al otro lo devore un tigre; que a su mujer la rapten y pidan un rescate que no puede pagar; que a la hija la violen y le marquen la cara con ácido para que ya no se pueda casar; que pise un clavo oxidado y por el tétanos pierda un pie; que tenga que tirar del carro ese a la pata coja y ciego, pues cogió una infección por la contaminación; que por una timba de póquer deba tanto dinero que tenga que prostituirse en el barrio gay; que en donde vive salte un brote de peste bubónica; que unos terroristas asesinen a todos sus amigos, familiares lejanos y cualquiera que a él le importe; que al tirarse de un puente no consiga suicidarse y sólo quede medio vegetal dos años; y que la pira funeraria donde iban a quemarlo la embargue el banco. 

¡Coño Roland Joffé, qué películas más blanditas me haces, QUIERO ALGO DURO!

Stigmata o las gotas que caen

Mira, mira, mira, qué preciosidad de plano

De esta película que empecé a ver con mis amigos allá por el año 2000, y que terminé por fin anteayer, se podrían decir muchas cosas. Podríamos hablar de su similitud con EL FIN DE LOS DÍAS, con la que comparte temática, reparto, fecha de estreno y ridiculez. Podríamos hablar también del aluvión de peliculejas de trasfondo satánico y apocalíptico que a finales de los ’90 llevaron incluso a reestrenar en salas EL EXORCISTA. Podríamos hablar de la enésima fiesta judeo-protestante en que el cura católico o está pirado y es un bastardo asesino al servicio del mal, o es un hombre de ciencia racional, sensible, coqueto y por supuesto, lleno de dudas y asqueado de las autoridades eclesiales (vamos, con un pie fuera del oficio).

Pero en vez de todo eso vamos a hablar de gotas. Exacto, gotas. Muchas gotas, miles de gotas. No atropelladas y anodinas gotas de lluvia cayendo sin control como si de un ordinario chaparrón se tratara.

No, hablamos de… una gota. A cámara lenta, que suena alta y clara, que retumba en nuestros oídos, que nos gotea a nosotros en el rostro…

Después, otra gota, de nuevo en slow-motion. Golpeando con suavidad una superficie lisa, dando lugar a nuevas mini gotitas que a su vez nos acarician los sentidos.

Las gotas pueden ser de agua, de sudor, de lágrimas, de café… Pero las más bellas sin duda alguna son las de sangre. Gotas espesas de hemoglobina que dejan un rastro en el aire, y cuyo peso aporrea otra superficie, la cual queda impregnada de sustancia y de poesía.

Cuando vi esta película llegué a la conclusión de que un largometraje mínimamente comercial ha de mostrar gotas. No una, ni dos, ni diez, ni cien. Si queremos hablar en serio, tenemos que ver miles de planos de ‘una gota cayendo’. Porque si sólo vemos un par de cientos de tomas en que la gota de turno cae y golpea el suelo, es muy difícil que captemos lo que el director (y sobre todo el director de fotografía) quieren enseñarnos.

No va de religión, ni de exorcismos o posesiones o estigmas, ni de fe ni de ateísmo ni del más allá. Qué temas más vulgares, por favor. ¡Gotas! ¡Las gotas son el futuro, el progreso, la vanguardia! ¡Las gotas son el alma de esta película! ¡¡De todo el cine incluso!! La próxima vez que veáis una peli, contad el número de gotas. Si baja de 500, mierda al canto.