El soldado desconocido o Qué puta es la guerra.

Los mejores soldados nunca llegan a oficiales

¿Pareceré exagerado si digo que de entre las cientos de películas bélicas que he visto con gran afición a lo largo de toda mi vida, TUNTEMATON SOTILAS puede que esté entre las cinco mejores?

Tres horas, que para nada me parece una duración excesiva para describir con crudeza y pura realidad una guerra. Una guerra dicho sea de paso muy sangrienta, muy heróica y muy olvidada (aposta). Esta maravilla técnica y narrativa no van a darla por televisión. Nunca. Ni los mediocres encargados de “educar” a las nuevas generaciones las pondrán en los colegios o institutos (pondrán SALVAR AL SOLDADO RYAN).

¿Queréis que os diga por qué la mayoría de vosotros no vais a conocer nunca LAND OF MINE, u OPERACIÓN CHROMITE o THE UNKNOWN SOLDIER? ¿Es porque son producciones europeas o no-yankis, y por tanto con peor distribución? Nooo, qué va, no van por ahí los tiros. De ser esa la razón, tampoco conoceríais EL LIBRO NEGRO (holandesa), CIUDAD DE VIDA Y MUERTE (china) o STALINGRADO (rusa), y esas mierdas sí se han encargado de distribuirlas muy bien.

El motivo es porque en las tres primeras que he mencionado los nazis no son los malos. Los malos son los otros. Es decir, o los aliados o los soviéticos. En la filmación finlandesa a la que dedico esta entrada, el ejército soviético no tiene cara ni cuerpo ni alma, sino que solamente es una máquina gigantesca que lo aplasta todo por donde va. Esta película se centra en la tropa, sufrida, heróica y frágil, que ha sido enviada para evitar que una potencia tiránica y genocida invada gratuitamente su país. En fin, que los fineses quisieron vender muy cara su piel, y así fue, aunque por desgracia pagaran un altísimo precio, y además finalmente no sirviera de nada.

Porque tiene gracia que la II Guerra Mundial diera comienzo porque otra potencia tiránica y genocida (la Alemania de Hitler) conquistase un país soberano (media Polonia) y Francia e Inglaterra no quisieran permitirlo, y sin embargo les pareció genial que Finlandia (y la otra media Polonia, por cierto) sí fuese devorada por sus “amigos” de la URSS. Los líderes mundiales y su tablero de ‘Risk’…

Pero debajo de ese tablero, en el barro, los reclutas. Los chavales imberbes exponiéndose a los cañonazos de la imparable maquinaria bélica rusa. Chavales y el soldado Rokka, cuya historia es la más interesante y lograda de todas, y la que más me ha hecho reflexionar. Antero Rokka, excelente guerrero, habilísimo ante el fuego enemigo, de intuición e instinto de supervivencia altamente desarrollados (veterano de otros conflictos)… que jamás llegará a oficial, porque no le da la gana de cuadrarse y de saludar. A oficiales llegan los lameculos, los trepas, los niñatos que se portan bien y cumplen las ordenanzas. Pero Rokka, el mejor soldado que hay en esa guerra, el compañero que rezarías por tener en una situación como esa… no pasará de ahí. Valga como metáfora acerca del mundo.

Unas escenas de combates nada épicas pero grabadas con feroz realismo. Personajes bien retratados y definidos. Guion correcto. Sentimentalismo ajustado y nada excesivo. Y progresión de los acontecimientos coherente, y totalmente frustrante. La impotencia de ver a esos soldados absolutamente cojonudos dejarse la piel en el campo de batalla, y que por más que lo den todo no es suficiente para detener a las huestes de Stalin, la he sentido pocas veces en una película de guerra. Porque en estas pelis siempre ponen a los héroes ganando la batalla al final, para que su sacrificio no sea en vano, para que el espectador no se vaya a la cama llorando y hecho polvo, para que no pensemos que una guerra no sirve para nada.

EL SOLDADO DESCONOCIDO también es heróico, pero es un héroe perdedor. Su sacrificio no sirvió. No para defender a su patria tal vez, pero sí sirvió para que nosotros valorásemos. Valoremos la valentía de los de abajo y la tiranía y la crueldad de los de arriba. Porque de nuevo suenan los tambores de guerra (¡¡en 2022!!), y para variar la gente toma el asunto con la ligereza e ignorancia que los caracterizan. Películas maravillosas e invaloradas como esta me hacen estar más convencido cada vez de que yo no quiero participar de esto. No contéis con mi apoyo. No mataréis, ni invadiréis ni bombardearéis en mi nombre. Sólo quería aprovechar esta reseña para dejar constancia escrita de este alegato. Que al igual que la propia película, casi nadie observará. A nadie le importará, pero al director de esta cinta y a sus pocos espectadores sí*. Y nosotros somos los que contamos en este caso.

*Pocos en España. En Finlandia ha batido el récord de taquilla.

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