Los vestigios

The Holdovers

El gran Alexander Payne, director cinematográfico, con una de las filmografías mas interesantes y extensas de la historia contemporánea como “Entre copas”, “Una vida a lo grande”, la extraordinaria “Nebraska”, “Los descendientes”, “Election”, “About Schmidt”, “Citizen Ruth”, “Paris, je t’ aime “, Parque Jurásico III”, “Sideways”, etc. , acaba de estrenar una brillante película, una de las mas interesantes, si no la mejor, del año 2023.

En LOS QUE SE QUEDAN, el  excelente guión de David Hemingson, nos demuestra que la mayoría de las obras de arte consisten en contar muy bien una gran historia, el teatro , el cine, la novela, incluso un cuadro, tienen que contarnos algo que nos sorprenda y apasione, una historia que nos ayude a comprender y a aceptar nuestra propia vida y a nosotros mismos.

Está ambientada en 1970, en un colegio , una escuela preparatoria en Nueva Inglaterra, las vacaciones de Navidad son inminentes y algunos estudiantes no podrán viajar para estar con sus familias por varias razones  y tendrán que permanecer en el colegio en compañía del profesor Hunham (Paul Giamatti), un hombre severo, al que odia la mayoría del alumnado y el claustro de profesores. Hunham no va a permitir que sus estudiantes disfruten de las vacaciones. En el cálido rostro del maravilloso actor está reflejada toda una vida de decepción, fracasos y desengaños, su impopularidad le acompaña en su trayectoria profesional, sin embargo a lo largo de esta comedia dramática descubriremos su extraordinaria sabiduría y humanidad, interpretada con la delicadeza y el enorme talento de este poderoso artista de la interpretación. El personaje se enfrenta a niños ricos en un colegio privado, es un profesor de historia y a través del estoicismo pretende que sus alumnos valoren la justicia, la honestidad y adquieran la dignidad personal que predicaba Cicerón.

Así se le agrupa con un adolescente brillante pero conflictivo (Dominic Sessa) y ambos se quedan con una cocinera negra, Mary (Da´Vine Joy Randolph), una poderosa actriz que acaba de ser galardonada, junto a Paul Giamatti, con el Globo de Oro por su trabajo en esta prodigiosa película que recuerda a la gran novela americana, y a las historias que el cine nos proporcionaba en los años en que el film está ambientado.

El guionista ha construido una historia de tres personajes obligados a pasar la Navidad juntos, escrito con una sensibilidad que huye del sentimentalismo para contarnos un relato duro y melancólico, tres personas perdidas que encuentran puntos en común, en un lugar aislado en Nueva Inglaterra, mientras el mundo celebra la Navidad. El profesor es un magnifico docente y no sólo formará la mente de su alumno sino que, a través del discurso varonil y moralizante de Cicerón: …”hemos nacido bajo la ley de que nuestra vida está expuesta a todos los golpes de la Fortuna y de que no debemos rechazar que vivimos bajo esta condición con la que hemos nacido y acordarnos también de soportar sin tanto pesar esas desgracias que no podemos evitar con ninguna previsión, y de pensar que recordando las vivencias de otros ningún suceso sorprendente nos acaecerá”, conseguirá que el joven madure y se disponga a dirigir su vida en el camino adecuado.   

El personaje de la cocinera es excelente, ella es la prueba de que, para algunas personas “la vida es como la escalera de un gallinero, estrecha y llena de mierda” tal y como el profesor define su tragedia personal cuando un zafio alumno la menosprecia. Hace pocos meses que su único hijo murió en la guerra de Vietnam, con veinte años. Le mandaron al conflicto por carecer de medios para ir a la Universidad y ahora está muerto. En una escena en la que bebe una copa de más, en una cena de Navidad, y se derrumba llorando recordando a su hijo, la enorme Da’Vine Joy Randolph demuestra que no tendrá rival en los próximos Oscar como actriz de reparto, los recientes Globos de Oro así lo han demostrado. 

El sabio guión describe a unos personajes que, como los antiguos griegos, tienen un sentido trágico de la existencia y mediante el maestro,  reivindica la educación, la sabiduría, la formación intelectual, la disciplina y el esfuerzo. Por eso hay que ver THE HOLDOVERS, su título original, en versión subtitulada, Giamatti tiene un inglés perfecto, con una dicción extraordinaria, y durante toda la película emplea un lenguaje culto. El magnifico director ha cuidado con esmero las interpretaciones para que se perciba la inteligencia y educación de cada personaje. Hay matices, en inglés que no se aprecian en el doblaje, ni en los subtítulos. El lenguaje que utilizan el profesor y el alumno es superior y más educado que el del resto de personajes, incluso la negra cocinera habla mucho mejor cuando lo hace con Hunham que con los demás. Hasta en las puyas que se meten usan un idioma más elevado que el resto de personajes. Un alumno japonés también es muy educado, con una pronunciación exquisita frente a otro rubio americano y agresivo más vulgar que ellos.

En una estupenda escena, en el coche, en la que el muchacho quiere hacerle una pregunta indiscreta al profesor, la expresión que utiliza es “Can I be candid?”, es decir, “Puedo ser cándido con usted?”, con esa frase lo que pregunta es si puede exponerse ante el profesor aún a riesgo de recibir una reprimenda. En lenguaje normal la pregunta sería “Can I be honest?” Incluso “Can I be brutally honest?” La diferencia es que con esa expresión, uno no se expone a ninguna reprimenda, se está diciendo algo desde una posición de superioridad, mientras que la que el chico utiliza es de sumisión.

Es muy estimulante y esperanzador contemplar una película en la que sus personajes sufren y están sometidos a la aflicción que les ocasiona la vida, pero buscan el consuelo en un código viril y saben que su valor tiene que estar a la altura de sus conocimientos.

El profesor regala a sus amigos en Navidad el libro de las Meditaciones de Marco Aurelio, incluso a la cocinera que no comprende la intención. Y cuando al final su heroicidad salva al muchacho, acepta el destino que le imponen los necios, con melancolía, esa dura melancolía que respira todo el film. De nuevo como Cicerón aquella alegría con la que sazonaba su tristeza, la ha perdido para siempre; la constancia y la firmeza de su ánimo y de sus palabras no se echarán en falta en el colegio, excepto en el recuerdo de la cocinera y en la aprobación y el agradecimiento del muchacho.

En esta maravillosa película hay dos personas de inteligencia superior, que tras retarse mutuamente terminan reconociéndose uno en el otro, y en la diferencia con el resto, y su insoportable mediocridad. Al final, ambos se resignan a ser superiores intelectuales en un mundo de mediocres, lo entienden, y lo aceptan. 

Seguramente no es una película para todos, pero si aman el cine y una dirección magistral no se pierdan esta gran obra maestra. 

Por Ana MEGÍAS CALERO

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