Libros que leí: AGNES GREY (Anne Brontë, 1847, Reino Unido).

Me hice hace poco con un libro primorosamente encuadernado (años setenta), en donde viene la obra más importante de cada una de las hermanas Brontë: Cumbres Borrascosas, Jane Eyre e Inés Grey. Sí, le cambiaron Agnes por Inés.

Habiéndome leído ya las dos más famosas, le di una oportunidad a la que suele ser la desconocida de las hermanas, Anne, y me dispuse a leer su novela.

No fue muy interesante, salvo por el hecho evidente de que se trata de un trabajo auto-biográfico (demasiado autobiográfico). Y porque, al igual que hicieron sus hermanas en sus respectivas obras, retrata con angustioso realismo la crueldad del inglés medio. Los personajes que plasman las Brontë en sus páginas parecen sacados de cuentos medievales de miedo, y pese a que tratan de reflejar la vida cotidiana de su Inglaterra natal sin más, parecen historias de terror gótico.

Esto lo consiguen en gran parte gracias a su capacidad descriptiva del entorno por donde se mueven, que para las hermanitas debía transmitirles una lúgubre sensación de melancolía, y al lector eso le llega. La novela Agnes Grey me ha parecido un folletín romanticón que muy probablemente encandiló a las señoritas cultas del XIX, pero que yo encuentro poco emocionante. Blandita, telenovelesca, todo el rato describiendo cómo abusan de la pobre Inés…

Como no me ha causado ningún sentimiento particular este libro, aprovecharé este artículo para comentar las versiones cinematográficas y televisivas tanto del trabajo de Anne Brontë como el, mucho más solicitado, de Charlotte y de Emily.

LA INQUILINA DE WILDFELL HALL. Empezamos por la única obra adaptada a la pantalla (chica) proveniente de la pluma de la menor de las hermanas Brontë. Ni siquiera Agnes Grey ha conseguido captar la atención de productores (no entiendo la razón), y esta miniserie de 1996 logra las usuales cotas de calidad de la BBC y los dramas de época británicos. Parece ser que ya existía una adaptación televisiva en los sesenta, pero muy pocos seres humanos la han visto.

– JANE EYRE 2011. Seguimos ahora con la hermana mediana, y observando un orden según popularidad. La versión protagonizada por Mia Wasikowska (actriz increíblemente de moda en esos años) y Michael Fassbender es formalmente agradable, y muy fiel al texto. Sólo le veo pegas al casting, mal escogido para mí. No sólo no son los mejores intérpretes del mundo, sino que además no encajan excesivamente en sus respectivos papeles.

– JANE EYRE 1996. Una de las adaptaciones más famosas y ambiciosas, pero probablemente la más olvidable. No por mala, sino por sosa, por sin gracia, por normativa. En esta ocasión, la pareja protagónica sí está bien elegida salvo porque son unos actores tirando a malos, especialmente William Hurt, cuyo prestigio jamás comprenderé.

ALMA REBELDE. La Jane Eyre de 1943 fue rebautizada en España con ese cursi título propio de telenovela, pero al margen de eso, esta película me parece extraordinaria. Su fotografía expresionista en blanco y negro es un deleite para los sentidos, su ambientación atemorizante es la más lograda de todas las adaptaciones, y su elenco está soberbio, incluyendo el limitado (como actor) Orson Welles. Es poco textual respecto a la novela, y sin embargo muy fiel a su espíritu.

– JANE EYRE 2006. De la mano de la BBC (de quién si no) esta miniserie está entre las que más se acercan al texto original, y creo que se ha convertido en un pequeño clásico de la televisión. Si has leído el libro hace poco, esta versión te será muy grata.

– JANE EYRE 1997. En esta cinta para TV, no creo que Samantha Morton brillara de manera especial en el difícil papel de la célebre institutriz. Pero su compañero Ciarán Hinds es el mejor Rochester que se ha llevado a las pantallas. Es el mejor actor que ha hecho de él, y su físico es el más adecuado, o sea, el de alguien no necesariamente feo pero desde luego no un adonis. Para mi gusto, es de las adaptaciones que mejor han sabido plasmar lo que Charlotte Brontë deseaba transmitirnos.

– JANE EYRE 1970 y 1973. Ambas de televisión –una largometraje y otra miniserie–, se trata de sendas adaptaciones cumplidoras y formales, aunque tampoco inolvidables. Lo que sorprende de ellas es que fuesen producidas tan cercanas en el tiempo, y que esta novela se haya convertido en una opción recurrente para las productoras televisivas de todas las épocas.

– JANE EYRE 1983. De la mano de ¡sí, adivinasteis, la BBC! salió esta serie de once episodios que, al ser la que más minutos emplea en contar la historia, pues es casi casi la novela en imágenes. El dúo protagonista es de los mejores, con el gran Timothy Dalton como el señor Rochester y Zelah Clarke como Jane. Es una pena que nunca se emitiera en cadenas españolas, a pesar de que estas producciones eran moneda corriente en nuestra televisión.

– JANE EYRE 1934. La más antigua de las versiones conocidas, es también la peor. Se trata de una película de muy poco metraje, mal conservada y que sólo tiene valor como curiosidad. Es superficial y aburrida.

– CUMBRES BORRASCOSAS 2026. Esta, que la vi en el cine el día de su estreno en España, es una suerte de versión porno de (parte de) la novela con muchas ínfulas estéticas y sobrecargada de perfume barato y de sadomasoquismo. No es nada raro que haya tenido éxito, si tenemos en cuanta los más de 500 millones de dólares recaudados por ’50 sombras de Grey’, pero lo que es a mí me apetece olvidarla. Si alguien quiere una opinión más pormenorizada, que lea la crítica que le hice en Filmaffinity.

– CUMBRES BORRASCOSAS 1939. La de William Wyler y Laurence Olivier es interesante pero no impresionante. Cuando uno es aficionado al cine clásico está demasiado acostumbrado a ver maravillas apabullantes, y esta película en blanco y negro está muy a la par con tantos y tantos dramas de aquella edad de oro de Hollywood. Pero sólo a la par.

– CUMBRES BORRASCOSAS 1992. Otra que le pasa lo mismo que a la clásica, que en un mar de excelencia como fueron los ochenta y sobre todo los noventa, la versión de Juliette Binoche y Ralph Fiennes se siente disfrutable, de eso no hay duda, pero tampoco increíble. Hay que tener en cuenta que el libro es muy complejo, muy rico, muy descriptivo. Los personajes y sus relaciones son complicadas de plasmar en una película de dos horas, de modo que al final casi todas las adaptaciones se sienten como si fuesen a cámara rápida, o como si se saltasen capítulos importantes del original.

– CUMBRES BORRASCOSAS 2011. Con fotografía y edición modernas (no lo digo como algo malo ni bueno), este largometraje es de los más leales a la historia de Emily, y hago hincapié en el personaje de Heathcliff, muy bien llevado por el desconocido actor James Howson –quien por cierto jamás ha participado en ninguna otra película o serie–.

– CUMBRES BORRASCOSAS 1970. Trece años antes de hacer de Rochester en la serie de ‘Jane Eyre’, Timothy Dalton ya dio vida al oscuro Heathcliff en una producción inglesa de escasa popularidad pero, como casi siempre en lo inglés, de buena factura.

CUMBRES BORRASCOSAS 2009. De entre las televisivas, la protagonizada por Tom Hardy es con mucho la mejor de cuantas hay. Osada, detallada y totalmente fiel a la novela. El actor londinense, más adelante conocido por super-producciones con efectos especiales, ya demostró en su juventud su enorme capacidad para interpretar a personajes ladinos, crueles y mezquinos, regalándonos el mejor Heathcliff según mi criterio.

– CUMBRES BORRASCOSAS 1998. Os diría lo que me pareció esta TV movie también británica, pero la pura verdad es que no recuerdo ni un fotograma. ¡Y sé que la he visto! Pero… Si no me acuerdo de nada, supongo que no es buena señal.

– CUMBRES BORRASCOSAS 1967. La tele de la Gran Bretaña dio en ese año una rigurosa versión en blanco y negro cuyo actor principal fue Ian McShane, quien varias décadas más tarde encarnaría a Barbanegra en la saga de ‘Piratas del Caribe’. Básicamente, es el libro puesto en imágenes, durante tres horas y media.

– CUMBRES BORRASCOSAS 2004. La versión italiana me ha gustado mucho, tanto por producción como por interpretaciones. Es muy textual salvo por obviar la historia del hijo de Heathcliff y la hija de Catherine.

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