Libros que leí: EL ENIGMA ISRAEL (Henrique Cymerman, 2025, España).

Me alegro de haber leído este libro y me alegro de haber vuelto a tener noticias del reportero Henrique Cymerman, cuya particular labia y estilo nos llamaron poderosamente la atención a mí y a mi familia ya desde mediados de los noventa.

No tenía ni idea de que era judío y de que conocía de primerísima mano todos los conflictos por los que ha pasado Israel, y que conoce personalmente no sólo a los principales líderes de esta nación, sino también a los líderes de todos los países y todas las facciones enemigas de este frágil estado.

Yo he contemplado con estupor cómo personas más o menos cercanas se dejaban embaucar por esta malvada y cateta oleada de antisemitismo, este moderno pogromo, perpetrado y secundado por los mismos que hace no muchos años, furiosamente me recriminaban a mí que no me gustasen las películas ‘La lista de Schindler’, ‘La vida es bella’ y ‘El pianista’.

La publicación de este libro resulta un alivio, y una contestación rigurosa e informada al cabestro del palestino al cuello y la pancarta racista, animal que normalmente calla y pasta pero que de vez en cuando rebuzna al unísono junto a otras cien mil bestias, dando como resultado un grotesco reflejo del estado de salud mental y ante todo moral de Occidente.

Normalmente, las personas decentes cuando veíamos ‘Delta Force’ o ‘Decisión crítica’ íbamos con Chuck Norris y con Steven Seagal, es decir, los buenos. Y disfrutábamos de ese gran momento en que les daban por fin a los malos la paliza que se merecían. Pero esta gentuza sin cerebro y sin corazón ahora se identifica más con los asesinos cobardes yihadistas.

EL ENIGMA ISRAEL no es que esté extraordinariamente bien escrito, pero en cualquier caso, resulta una información valiosa y un buen número de curiosidades que ilustrarán muy bien al lector crítico. Repite muchas veces las mismas cosas y la estructura es bastante caótica. Aparte, le sale algún ramalazo progre y hasta globalista (como cuando cita al eugenista hijo de perra Harari). Pero aún así, un placer leerlo, sobre todo observando el desolador panorama intelectual e, insisto, moral que nos rodea.

Os resumo lo que me está pareciendo todo lo que veo con la siguiente frase:

Yo he llevado esvásticas en la ropa. Me las quité.

Vosotros las lleváis en el alma. Esas no se quitan.

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