Viaje a Egipto

Acabo de regresar a la civilización, después de un pesado viaje de cinco horas en un avión egipcio.

La civilización egipcia fue tan impresionante e inteligente que no es posible adivinar su fabulosa tecnología, su sentido de la belleza, hay tantas cosas que desconocemos que impresiona nuestra ignorancia.

El país es una mierda, el Islam en su estado puro, no saben hacer nada, no piensan, no saben hacer ni el pan, la cocina es un espanto en los hoteles de gran lujo. Las ciudades están cubiertas de escombros y suciedad, las mujeres están marginadas y tapadas, todo es un espanto. Me contaba un amigo nuevo, coronel de la guardia  civil, que ha estado en muchas guerras, en varios países, y NUNCA HA VISTO NADA PARECIDO.

Los monumentos han sido descubiertos, restaurados, financiados, salvados por los occidentales, españoles, franceses, ingleses, alemanes, americanos, la Unesco, muchos ministerios de cultura, japoneses… todos con nuestro dinero y sabiduría. Ellos ahora los explotan gracias a nuestras investigaciones e intenciones. Ellos no saben hacer nada. La artesanía que venden está hecha en China. Cada efigie pesa 300 toneladas, y los occidentales las movieron para que se salvarán de la presa de Asuan.

Pero te cobran 11 euros por un café en un vaso de plástico en el aeropuerto, te hacen varios controles uno detrás de otro, casi te desnudan entero, después una gorda con velo negro nos cachea hasta la cabeza a las mujeres.

La desorganización de los aeropuertos es dantesca, y de pronto, lo paran todo y se arrodillan a rezar con miles de personas haciendo cola. No se puede explicar, hay que vivirlo para comprender cómo te corre la indignación y el asombro por las venas.

Las autopistas tienen todas las luces fundidas, y los coches no encienden las luces ni delante ni detrás, no respetan los carriles, no hay una señal de tráfico en todo Egipto. La gente pasa o adelanta por donde quiere en ciudades y carreteras. El pánico se apodera de ti a cada instante, y sin embargo Alá los protege, porque ante tu asombro, NO PASA NADA.

Los animales están maltratados, los camellos de las Pirámides apestan a un kilómetro porque no los lavaron desde que nacieron, en lugar de amarillos son gris oscuro de la suciedad. Los perros y gatos deambulan sucios y hambrientos por todas partes…

Podría seguir contando horrores, pero les hemos hecho el museo más maravilloso del mundo, y tienen un palacio en Luxor que emociona y supones cuántas cosas no sabemos de lo que eran capaces. No se puede explicar, hay que verlo.

Y luego llegó el Islam y quemó todo lo que ardía, sólo queda el granito, pero ha desaparecido la madera, la seda, y tantas cosas que ignoramos.

Raquel Quintana, la princesa raptada que he decidido rescatar

El título del comentario puede llevar a error. Mis intereses para con esta excelente actriz no son de corte romántico, aunque sí hay algo de romanticismo decimonónico en esta declaración.

El mes de abril pasado, Raquel se ofreció a charlar en riguroso directo con toda la Aldea y contarnos su fascinante experiencia en la televisión. Yo lo gocé como el idólatra incorregible que soy, y los aldeanos también lo gozaron (y agradecieron). Mas poco dura la alegría en casa del pobre, como se suele decir.

Skynet nos agredió una vez más. Ese monstruo sin alma ni razón borró de un plumazo este momento hermoso, ameno y entrañable. Apenas unas horas después de la entrevista, el canal ‘Jachi Renacido’ se volatilizó a las órdenes de un grupo de tarados sin conciencia. Fue un nuevo incendio que nos hizo daño, pero que también hizo surgir un nuevo estímulo.

No lo quise dejar pasar. Los atropellos tienen su límite, y en aquel instante, aquella madrugada, tomé la decisión de convertir a Raquel Quintana –o mejor dicho, a la charla que tuvimos– en la misión que he de cumplir. Recuperaremos ese momento. Recuperaremos todo ese trabajo. Y no sólo a Raquel: también a Cristina, a Ana, a David, a Álvaro, a Pío…

Por ella, y por la Aldea. Yo sigo adelante pero no olvido. Los objetivos están para alcanzarlos y éste se logrará, vaya que sí. Porque un grupo de humildes aldeanos tal vez no sean nada… aparentemente. Pero este grupo de humildes aldeanos han sido fieles tras sucesivos incendios, seísmos, inundaciones, sequías e incursiones enemigas. Han permanecido, han aguantado, han seguido y han reconstruido. Parece cualquier cosa, pero no lo es. Ellos han recompensado mi resistencia, y yo recompensaré su lealtad. Recordad estas palabras cuando llegue el día de la Victoria.

P.D.: por cierto, Raquel es un sol y me ha dicho que cuando quiera, repetimos la entrevista XD